Caracas decreta el estado de emergencia tras los ataques de EE UU y la captura de Maduro

Caracas decreta el estado de emergencia mientras crece la incertidumbre sobre el paradero del presidente y se multiplican las reacciones internacionales.
Bombardeos en Venezuela y captura de Nicolás Maduro por parte de EE UU. / RR SS.
Bombardeos en Venezuela y captura de Nicolás Maduro por parte de EE UU. / RR SS.

Venezuela amaneció este sábado sumida en una situación de máxima tensión tras una operación militar de Estados Unidos en su territorio y el anuncio, realizado por el propio presidente Donald Trump, de que Nicolás Maduro ha sido “capturado y trasladado” fuera del país. La declaración, difundida a través de la red social Truth Social, llegó después de una madrugada marcada por explosiones en zonas civiles y militares de Caracas y de los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.

Según fuentes gubernamentales estadounidenses citadas por la cadena CBS, la Casa Blanca había dado luz verde a la operación días atrás. Los planes iniciales contemplaron incluso actuar en Navidad, aunque finalmente se priorizaron otras misiones militares en África antes de ejecutar la intervención en Venezuela. La misma cadena asegura que la detención del mandatario venezolano habría sido llevada a cabo por un equipo de élite de la Fuerza Delta, especializado en operaciones de alto riesgo.

En Caracas, la reacción del poder chavista no se hizo esperar. El ministro del Interior y número dos del régimen, Diosdado Cabello, apareció en las calles protegido con chaleco y casco antibalas, rodeado de efectivos policiales. En un mensaje dirigido a la población, aseguró que las fuerzas de seguridad están “desplegadas” y pidió calma en un momento que definió como crítico. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó el ataque de “ruin y cobarde” y denunció lo que considera una agresión militar directa, al tiempo que informó de la búsqueda de posibles víctimas.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez añadió un nuevo elemento de incertidumbre al afirmar que el Gobierno venezolano desconoce el paradero de Maduro y de su esposa, Cilia Flores. En una comparecencia pública, exigió “pruebas de vida inmediatas” del presidente, mientras el Ejecutivo decretaba el estado de emergencia ante lo que calificó como una “gravísima agresión” de Estados Unidos.

Desde Washington, altos cargos de la Administración estadounidense respaldaron el anuncio de Trump. El vicesecretario de Estado, Christopher Landau, afirmó que Maduro “responderá finalmente por sus crímenes ante la Justicia”, mientras que el senador republicano Mike Lee aseguró que el líder chavista será juzgado en Estados Unidos por cargos penales, una información que, según dijo, le fue confirmada por el secretario de Estado, Marco Rubio. De acuerdo con esta versión, la operación militar se habría ejecutado para garantizar la seguridad de quienes aplicaban la orden de arresto.

La conmoción política traspasó rápidamente las fronteras venezolanas. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que España sigue “de forma exhaustiva” la evolución de los acontecimientos, mantiene operativas su embajada y consulados en el país y llamó a la desescalada y al respeto del derecho internacional. En una línea similar se expresó la Unión Europea, cuya alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, reclamó moderación y recordó que, en cualquier circunstancia, deben respetarse los principios de la Carta de Naciones Unidas, evitando pronunciarse directamente sobre la operación militar.

En la región, Colombia reaccionó reforzando su frontera. El presidente Gustavo Petro ordenó el despliegue de fuerzas de seguridad y de asistencia humanitaria ante una posible llegada masiva de refugiados venezolanos, mientras seguía la crisis en tiempo real a través de un consejo de seguridad convocado de madrugada.

El escenario que se abre tras la ofensiva estadounidense y el anuncio de la captura de Maduro plantea un punto de inflexión para Venezuela y para el equilibrio regional. Con el país bajo estado de emergencia, el liderazgo chavista tratando de transmitir control y la comunidad internacional reclamando contención, el futuro inmediato queda marcado por la incertidumbre, a la espera de confirmaciones oficiales sobre el destino del presidente y de las consecuencias políticas y jurídicas de una operación que ya ha provocado una sacudida global. @mundiario

 

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