Bolsonaro vuelve al quirófano: la salud del expresidente irrumpe en el debate político en Brasil
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue sometido este martes a una nueva intervención quirúrgica destinada a reforzar el bloqueo del nervio frénico, responsable de la inervación del diafragma, después de que reaparecieran episodios persistentes de hipo. Se trata de la tercera actuación médica en apenas cuatro días, todas ellas realizadas en el Hospital DF Star de Brasilia, donde permanece ingresado bajo supervisión especializada.
Según el parte médico, el procedimiento consistió en una complementación del bloqueo anestésico bilateral de los nervios frénicos, tras comprobarse que las intervenciones previas —una en el lado derecho y otra en el izquierdo— no habían logrado frenar por completo las contracciones involuntarias del diafragma. El equipo sanitario mantiene al exmandatario en cuidados posoperatorios y ha anunciado nuevas pruebas diagnósticas, incluida una endoscopia para evaluar un posible reflujo gastroesofágico.
Las crisis de hipo que sufre Bolsonaro no son un episódicas. Los médicos las relacionan con las secuelas acumuladas de la decena de cirugías a las que ha sido sometido desde septiembre de 2018, cuando fue apuñalado en el abdomen durante la campaña electoral. Desde entonces, su historial clínico ha estado marcado por complicaciones digestivas, respiratorias y musculares, que han requerido intervenciones periódicas.
A esta situación se sumó recientemente una operación para corregir una hernia inguinal bilateral, realizada el día de Navidad, de la que evoluciona favorablemente. Fue tras esa cirugía cuando los facultativos centraron su atención en los episodios de hipo persistente, una afección poco común pero potencialmente incapacitante cuando se prolonga en el tiempo.
Bolsonaro podría recibir el alta
“Hicimos nuevos exámenes para evaluar su estado de salud en general. Hoy no tuvo picos (de hipertensión) y se encuentra mucho más estable. La previsión es darle el alta mañana”, indicó en una rueda de prensa el cirujano Claudio Birolini, jefe del equipo médico que atiende al exmandatario, que lleva ocho días hospitalizado en los que fue sometido a cuatro intervenciones diferentes.
“Su salud se estabilizó en el correr de la noche y mostró una mejoría en las crisis de hipo. Lo que indica que las medicinas comenzaron a surtir efecto, pero es necesario más tiempo para ver los resultados. La evolución en este tipo de casos acostumbra ser más lenta. Pero en 24 horas tuvimos una respuesta positiva y estamos confiados”, aseveró Brasil Caiado, otro de los médicos del expresidente.
La hospitalización de Bolsonaro se produce bajo un régimen excepcional. El expresidente fue trasladado a la clínica privada con autorización judicial, ya que desde finales de noviembre cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión por liderar una conspiración para mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
El factor judicial: salud y cumplimiento de condena
Sus abogados han solicitado en varias ocasiones la concesión de la prisión domiciliaria por motivos humanitarios, alegando su delicado estado de salud. Hasta ahora, el Supremo Tribunal Federal (STF) ha rechazado todas las peticiones, considerando que las dolencias pueden ser tratadas bajo custodia y con supervisión médica adecuada.
Este nuevo procedimiento quirúrgico reabre, de forma indirecta, el debate sobre los límites entre el derecho a la salud de un condenado y el cumplimiento efectivo de una pena impuesta por delitos contra el orden democrático. La decisión de prolongar o no su ingreso hospitalario podría retrasar su regreso a la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde permanece recluido después de que se le revocara la prisión domiciliaria por manipular su tobillera electrónica, para supuestamente eludir el arresto.
En cualquier caso, el episodio subraya una constante en la trayectoria reciente del expresidente: incluso fuera del poder y privado de libertad, su figura sigue generando una intersección permanente entre salud, justicia y política. La evolución de su estado clínico en los próximos días será observada no solo por razones médicas, sino también por sus posibles consecuencias legales.
Por ahora, el parte es prudente. Bolsonaro continúa con fisioterapia respiratoria, tratamiento para la apnea del sueño y medidas preventivas contra la trombosis. La cuestión de fondo sigue abierta: hasta qué punto su frágil estado de salud puede —o no— alterar el curso de una de las condenas más simbólicas de la historia democrática reciente de Brasil. @mundiario




