Biden sella su legado en Oriente Próximo con un histórico alto el fuego entre Israel y Hezbolá

El presidente de EE UU, a escasas semanas de abandonar la Casa Blanca, avanza que en los próximos días se abrirá una nueva ronda de negociaciones para alcanzar el mismo acuerdo en Gaza.
Joe Biden, presidente de EE UU. / @POTUS
Joe Biden, presidente de EE UU. / @POTUS

El presidente de EE UU, Joe Biden, ha anunciado con satisfacción la entrada en vigor del esperado alto el fuego entre Israel y la milicia islamista chií libanesa Hezbolá. El acuerdo, mediado por Washington con el apoyo de Francia y otros aliados, comenzará este miércoles a las 4 de la madrugada, hora local de Líbano, con el objetivo de convertirlo en una tregua permanente. “Estamos decididos a que este conflicto no sea simplemente otro ciclo de violencia. Estados Unidos, junto con Francia, garantizará la plena aplicación del acuerdo”, afirmó Biden, marcando un hito en los 14 meses de hostilidades en Oriente Próximo.

En un comunicado conjunto, la Casa Blanca y el Elíseo explicaron que el acuerdo no solo pondrá fin a los combates en Líbano, sino que también busca proteger a Israel de amenazas de grupos terroristas en el área, que son además patrocinados por Irán. Además, la tregua permitirá el regreso seguro de los residentes a sus hogares en ambas partes de la Línea Azul, que delimita la frontera entre los dos países. Este alto el fuego podría ser el primer paso hacia la pacificación en Gaza, donde EE UU, junto a Turquía, Qatar y Egipto, iniciará negociaciones en los próximos días para alcanzar una tregua similar.

Con apenas 54 días restantes en su mandato, la administración Biden enfrenta un reto ambicioso: avanzar en un pacto de seguridad con Arabia Saudí que incluya la normalización de relaciones entre este país e Israel, así como pasos concretos hacia la creación de un Estado palestino. Según un alto funcionario estadounidense que ha hablado en condición de anonimato con la prensa en Washington, la tregua en Líbano crea un nuevo contexto geopolítico, aislando a Hamás y abriendo oportunidades para acuerdos más amplios en la región.

Las negociaciones enfrentaron desafíos significativos, especialmente tras la emisión de una orden de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por parte del Tribunal Penal Internacional. Este hecho casi paraliza el proceso, pero la intervención directa de Biden y el presidente francés, Emmanuel Macron, logró reencauzar las conversaciones. El acuerdo prevé un comité de seguimiento encabezado por Estados Unidos, con la colaboración de las Fuerzas Armadas libanesas para evitar violaciones del alto el fuego.

Un acuerdo por fases y el visto bueno de Israel

En una primera fase, las tropas israelíes permanecerán en territorio libanés, pero comenzarán una retirada gradual hacia su país. Por su parte, Hezbolá se desplazará al norte del río Litani, a 30 kilómetros de la frontera. En los próximos 60 días, miles de soldados libaneses se desplegarán en la zona fronteriza para garantizar el cumplimiento de la resolución 1701 de la ONU, que en 2006 puso fin a otro conflicto entre Israel y Hezbolá.

Para Biden, este acuerdo representa un triunfo diplomático en un mandato marcado por desafíos internacionales. Sin embargo, el presidente electo Donald Trump y su equipo, informados del proceso, también han respaldado la iniciativa, destacando su beneficio para la seguridad regional y la estabilidad global. La implementación del pacto será clave para consolidar los logros y evitar un resurgimiento de las hostilidades, mientras la comunidad internacional observa con atención este paso hacia una paz duradera en Oriente Próximo.

El alto el fuego fue sellado en un contexto de intensos bombardeos israelíes hasta última hora, incluyendo ataques en Beirut y el sur de Líbano. A pesar de las tensiones, el acuerdo se perfila como un cambio significativo en la dinámica del conflicto, ofreciendo una esperanza renovada para la región.Principio del formulario. @mundiario

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