Barnier presenta a Macron un Gobierno diverso y paritario para Francia

El nuevo Gobierno tendrá un perfil conservador, a pesar de que el bloque de izquierdas ganó las elecciones, en escaños. Se repartirá en varios partidos y tendrá un perfil de centroderecha.
Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Michel Barnier, primer ministro. / RR.SS
Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Michel Barnier, primer ministro. / RR.SS

La paciencia en Francia comienza a agotarse mientras Michel Barnier, el nuevo primer ministro, siente la presión para formar un Gobierno lo antes posible. El miércoles por la noche, Barnier se reunió con el presidente Emmanuel Macron para compartir una lista de posibles candidatos a ministros, pero no lograron alcanzar un consenso. Macron consideraba que la propuesta de Barnier no reflejaba adecuadamente el equilibrio político necesario para representar a los diversos bloques ideológicos de la Asamblea Nacional, salida de las elecciones del 7 de julio.

Ante la falta de acuerdo, Barnier retomó el jueves las consultas con los grupos políticos, estableciendo un ultimátum en el que indicó que serían las últimas reuniones antes de tomar una decisión final. Tras convocar a sus interlocutores a una reunión en la tarde, expresó su intención de formar rápidamente un Gobierno, según fuentes cercanas al primer ministro. Antes de la cena, Barnier debía regresar al Palacio del Elíseo para presentar el diseño definitivo de su gabinete, caracterizado por una marcada identidad de centroderecha. Esta podría ser la última consulta antes de anunciar oficialmente el nuevo Ejecutivo.

Sin embargo, las últimas horas han revelado obstáculos importantes, como la fuerte oposición a una posible subida de impuestos, sugerida por Barnier tras alertar sobre el estado “muy grave” de las finanzas públicas del país. Irónicamente, la mayor resistencia a finiquitar un pacto provino de Ensemble, el partido liderado por el ex primer ministro Gabriel Attal, quien, a pesar de operar bajo la sombra de Macron, frenó la posibilidad de una rápida formación de Gobierno. Tras las reuniones, Attal declaró que Barnier había garantizado que no aumentaría los impuestos para las clases medias y trabajadoras, lo que ayudó a suavizar las tensiones.

El nuevo Gobierno tendrá un perfil conservador, a pesar de que el bloque de izquierdas ganó las elecciones, en escaños. Se espera que esté compuesto por 38 ministros, con un reparto paritario entre hombres y mujeres. El equilibrio entre las distintas formaciones también parece haber sido alcanzado, con 16 ministros de tiempo completo.

Unas siete carteras estarán destinadas a Ensemble, el partido de Macron, mientras que Los Republicanos (LR), la formación de centroderecha tradicional de la que proviene Barnier, controlará tres ministerios. El MoDem, un partido de centroderecha fundado por François Bayrou, obtendrá dos carteras. Otros ministerios se repartirán entre Horizons, del ex primer ministro Édouard Philippe, el partido centrista UDI y miembros de otras formaciones cercanos tanto a la derecha como a la izquierda.

Una moción de censura en el Horizonte

A pesar de la aparente configuración del Gobierno, este nace con graves dificultades. Se anticipa que el Ejecutivo será sometido a una moción de censura casi inmediatamente después de su formación, lo que podría llevar a su disolución en menos de un año, el mínimo legal permitido tras unas elecciones. El futuro del Gobierno está en manos del Nuevo Frente Popular (NFP), la coalición entre el Partido Socialista, los Ecologistas, La Francia Insumisa y el Partido Comunista que reclamaba gobernar, aunque no tuviera los apoyos necesarios, así como del Reagrupamiento Nacional de la ultraderechista Marine Le Pen. La única incógnita es cuándo decidirán estos grupos derribar al Gobierno.

Durante las reuniones con los líderes de los partidos políticos y los grupos parlamentarios, Barnier recordó la importancia de responder a las expectativas de los ciudadanos franceses, enfatizando que las prioridades de su mandato incluyen la mejora del nivel de vida, el fortalecimiento de los servicios públicos como la educación y la salud, y el control de la inmigración. También destacó su intención de apoyar a las empresas y agricultores, mejorar la atracción económica del país y reducir la deuda ecológica.

Barnier deberá presentar su declaración política ante la Asamblea Nacional el próximo 1 de octubre, momento en el que se prevé que fuerzas políticas clave, como el Reagrupamiento Nacional, tomen una decisión sobre el apoyo o la oposición a su Gobierno. @mundiario

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