Asfura toma la delantera en un escrutinio al límite que tensa la elección en Honduras

Con más del 86 % de las actas procesadas, el candidato del Partido Nacional explícitamente apoyado por EE UU encabeza las elecciones por un margen mínimo sobre su principal rival, el liberal Salvador Nasralla.
Nasry Asfura, candidato del Partido Nacional de Honduras. / @PNH_oficial
Nasry Asfura, candidato del Partido Nacional de Honduras. / @PNH_oficial

El escrutinio avanza con la lentitud y la sospecha que han caracterizado otros procesos electorales en Honduras. La última actualización del Consejo Nacional Electoral (CNE) sitúa al conservador Nasry Asfura con el 40,21 % de los votos y al presentador de televisión liberal Salvador Nasralla con el 39,48 %. Una diferencia de apenas 20.450 papeletas que mantiene al país en vilo y alimenta la incertidumbre sobre el resultado final.

Asfura, figura del Partido Nacional y conocido popularmente como Papi a la Orden, ha pedido calma a sus seguidores y ha evitado declaraciones inflamatorias. Nasralla, en cambio, asegura que detrás del vuelco en los resultados hay “interferencia” de Donald Trump y posibles intentos de “fraude”, una acusación que secunda sus denuncias de las últimas elecciones.

La campaña tomó un giro inesperado cuando el presidente de EE UU intervino públicamente para respaldar a Asfura, calificando a Nasralla —de perfil moderado— como “comunista” y prometiendo beneficios económicos si el conservador ganaba. El anuncio posterior del indulto al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión en EE UU por narcotráfico, reforzó la percepción de injerencia externa en pleno proceso electoral.

Nasralla asegura que ese respaldo alteró el curso del recuento. “Me perjudicó, porque iba ganando por bastante más diferencia”, afirmó. Sus críticas se dirigen también al sistema de transmisión de resultados, que se detuvo en al menos dos oportunidades y al reanudarse mostró que el puntero era alguno de los candidatos. El presentador de televisión también afirmó que el escrutinio priorizó actas rurales menos favorables para él.

Acusaciones cruzadas y un CNE bajo fuego

Las dudas sobre el recuento no provienen solo de los liberales. El consejero del CNE Marlon Ochoa, representante del partido oficialista Libre, ha denunciado “errores e inconsistencias” en el 86 % de las actas y ha hablado incluso de un “golpe” contra la candidata Rixi Moncada. Alega manipulación de datos, lentitud en la transmisión y adulteración de cifras durante la noche electoral.

El CNE, cuestionado desde hace años, insiste en que solo proclamará un ganador cuando concluya el escrutinio total. La ley le concede hasta 30 días para ello.

El ajuste del recuento dibuja dos Honduras:

  • La urbana y joven, donde Nasralla es fuerte y mantiene la esperanza de recuperar ventaja mediante actas inconsistentes que serán revisadas.
  • La rural y empobrecida, donde el Partido Nacional conserva un apoyo arraigado gracias a redes de asistencia clientelar que datan de los gobiernos de Juan Orlando Hernández.

La polarización se alimenta no solo de las denuncias de fraude, sino del historial reciente de procesos electorales cuestionados. En 2017, la interrupción del sistema de transmisión de datos precedió a la polémica reelección de Hernández, un precedente que muchos hondureños recuerdan hoy con inquietud.

La calma tensa antes del desenlace

Pese al ambiente cargado, tanto Asfura como Nasralla han pedido a sus seguidores evitar confrontaciones. “No saldré a decir incoherencias ni alimentaré la incertidumbre. La estabilidad del país está por encima de cualquier ambición personal. Pido serenidad, es cuestión de tiempo”, sostuvo Asfura. Nasralla insta a “esperar con confianza” la revisión de las actas que, según dice, podrían cambiar el resultado.

Los analistas coinciden: la elección revela un profundo desgaste político y una fragilidad institucional que se agrava con la intervención de actores externos. La sociedad hondureña votó masivamente, impulsada por el deseo de cambio, pero la disputa por cada acta amenaza con prolongar la incertidumbre.

La pregunta ahora no es solo quién ganará, sino si Honduras logrará evitar que el desenlace de estas elecciones profundice aún más su polarización. @mundiario

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