Un accidente obliga a Lula a cancelar su viaje a Rusia para asistir a la cumbre de los BRICS
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de 78 años, sufrió un accidente doméstico el sábado por la noche, lo que le obligó a cancelar su asistencia presencial a la cumbre de los BRICS en Rusia. Lula, quien se encontraba en su residencia oficial en el Palacio de la Alvorada, sufrió una caída en el baño que le provocó un golpe en la parte posterior de la cabeza. Como consecuencia, fue trasladado a un hospital de Brasilia donde recibió cinco puntos de sutura y se sometió a varias pruebas médicas. Aunque su estado no es grave, los médicos le recomendaron no realizar el largo vuelo de 17 horas hasta Rusia.
El médico personal del presidente, Roberto Kalil, explicó que Lula sufrió una “contusión en la región occipital, en la parte trasera de la cabeza, fue un traumatismo fuerte, lo que derivó en lo que llamamos una contusión cerebral, un puntito mínimo de hematoma”. Aunque es poco probable que el hematoma evolucione, se decidió que el mandatario permanezca en Brasilia para evitar riesgos adicionales. A pesar de la lesión, los médicos han señalado que Lula puede continuar con su agenda de trabajo, aunque deberá someterse a más pruebas en los próximos días para evaluar la evolución de la lesión.
En lugar de viajar a Rusia, Lula participará de manera virtual en la cumbre de los BRICS, que se celebrará en la ciudad de Kazán, en la República de Tartaristán a orillas del Volga, desde el 17 al 19 de octubre. En su ausencia, será el ministro de Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, quien liderará la delegación brasileña en este foro multilateral. Los BRICS, formados por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, se han consolidado como un bloque clave en la política exterior brasileña, con un enfoque en la cooperación internacional fuera del eje occidental y en la construcción de un sistema multipolar, aunque cada vez está más orientado hacia una confrontación directa contra EE UU, la UE y sus socios.
La cumbre de los BRICS adquiere especial relevancia este año, ya que será el primer encuentro desde la expansión del bloque con la incorporación de nuevos miembros en agosto de 2023. Entre los países que se unirán al grupo se encuentran Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán. Arabia Saudí aún está considerando su adhesión, mientras que Argentina, bajo la presidencia de Javier Milei, declinó la invitación. Con estas nuevas incorporaciones, las democracias, que anteriormente eran mayoría dentro del bloque, se han convertido en minoría, un cambio que refuerza la influencia de China frente a las reticencias de India y Brasil.
Putin no acudirá a la cumbre del G-7 en Río
El presidente ruso, Vladímir Putin, será el anfitrión de esta cumbre, que se lleva a cabo en medio de la invasión rusa a Ucrania, que ya entra en su tercer año. A pesar de las sanciones occidentales, el apoyo de socios clave con China como punta de lanza ha mitigado el impacto en la economía rusa.
Sin embargo, la cumbre también será la única cita de carácter importante para Moscú, por la ausencia de Putin en la próxima reunión del G-20 en Río de Janeiro que se celebrará en noviembre, debido a la orden de arresto emitida contra él por el Tribunal Penal Internacional (TPI), lo que supone un problema menos para la diplomacia brasileña y el Gobierno de Lula, ya que, como firmante del Estatuto de Roma, Brasilia estaría obligada a detener al mandatario ruso si quisiera aparecerse en América del Sur, un peligro que evadió el Kremlin durante la visita de su jefe a Mongolia, también miembro del TPI y que ignoró sus obligaciones para que Putin fuera capturado.
Dentro del grupo BRICS, coexisten dos corrientes: una más conciliadora que busca mantener buenas relaciones tanto con Occidente como con otras potencias, y otra más abiertamente antioccidental. Según el analista brasileño Oliver Stuenkel, esta dualidad supone un reto para países como Brasil e India, que intentan mantener una posición neutral y no desean comprometer sus vínculos con Occidente. Stuenkel advierte que los beneficios para Brasil de formar parte de los BRICS han disminuido mientras los riesgos han aumentado, especialmente en un contexto donde la narrativa antioccidental parece dominar en esta cumbre.
Aunque Lula no podrá participar personalmente, sí ha instruido a su delegación para abordar temas, como las futuras adhesiones de países, sobre el que habrá una reunión de manera telemática con la intención de unas 30 naciones que quieren incorporarse, entre las que destaca el vecino norte del gigante sudamericano, Venezuela. Según O Globo, Lula indicó a su equipo de coordinación internacional que Brasil debería adoptar una postura en contra del ingreso de Caracas a los BRICS. @mundiario


