Quintana puede marcar una época

El nacionalismo gallego ha sido, históricamente, poco efectivo en Madrid, que es donde se toman las grandes decis
Quintana puede marcar una época
El nacionalismo gallego ha sido, históricamente, poco efectivo en Madrid, que es donde se toman las grandes decisiones. Todo lo contrario que el vasco o el catalán, que siempre han sabido pactar con el Gobierno de turno, sin renunciar a sus posiciones esenciales. Por utilizar una expresión de Felipe González, digamos que Pujol jamás le terminó de vender ‘el hecho diferencial’; a lo sumo se lo fue alquilando. Para algunos, este juego político de los nacionalistas es perverso. Para los nacionalistas, es puro pragmatismo.

El nacionalismo gallego nunca pesó de verdad en Madrid por falta de apoyo en Galicia. Sin diputados, poco se puede hacer en la capital, más allá de ser simpático. Pero al nacionalismo gallego también le ha sobrado oratoria y le ha faltado rematar a gol las pocas veces que ha podido. En este sentido, Anxo Quintana es todo un descubrimiento, ya que tiene muy clara la utilidad del nacionalismo y sabe bien que la gente en Galicia lo que quiere son resultados y no pancartas ni titulares en la prensa.

La negociación que ha hecho del apoyo prestado al PSOE para que no prosperase la reprobación de la ministra Magdalena Álvarez es de libro. Otra cosa es que la ministra se mereciera eso y mucho más, pero siendo prácticos ¿qué hubiese ganado el BNG sumándose al PP contra el Gobierno? Seamos francos: nadie se hubiera enterado de su voto en contra o de su posible abstención, que fue una de las hipótesis barajadas antes de que Zapatero descolgase el teléfono y llamase a Quintana. Es más: quienes ahora critican al BNG por no reprobar a la castigada Magdalena son los mismos que no tuvieron reparo alguno en darle medallas a Cascos.

En resumidas cuentas: la sociedad Quintana-Rodríguez ha funcionado al más puro estilo Ronaldinho-Messi o, para decirlo en clave más gallega, ha recordado los buenos tiempos de la pareja Fran-Bebeto. Lo que realmente nos podemos preguntar desde Galicia es lo que podría gestionar Quintana si en vez de tener dos o tres parlamentarios en Madrid tuviese los suficientes para formar un grupo gallego, capaz de defender los intereses de Galicia con sentido común. Y sentido de Estado, teniendo en cuenta que Estado somos todos. ¿O no?

Quintana puede marcar una época