PRECIOS DE CACHONDEO

Intenté convencer a mi tendero que estaba equivocado, que los precios habían bajado en enero, que me devol
Intenté convencer a mi tendero que estaba equivocado, que los precios habían bajado en enero, que me devolviese todo lo que me cobró de más por el pan. Luego le dije a la chica de la autopista que no, que debía estar equivocada, que si quería le prestaba mi eurocalculadora pero que el peaje no podía costar eso porque, en realidad, los precios habían bajado en enero. Pero tuve poco éxito.

Alguno incluso se mostró agresivo y quiso destrozarme el coche que, afortunadamente, tengo asegurado con tarifa del año pasado, porque no sé si me dará para pagar las actuales, que parece que en lugar de asegurar un viejo Daewoo estoy pagando por el bajo de Tiffany's.

Y al final llegué a la conclusión de que, en realidad, el IPC que había bajado no era el Índice de Precios al Consumo, sino el Índice de Precios de Cachondeo. Y así, con esta suerte de nuevo baremo, los consumidores pagamos más que antes por productos y servicios que, en realidad, cuestan menos. De esta manera, uno se acerca al panadero, le pide una barra y le pregunta: "¿cuánto es?" y el panadero le dirá: "oficialmente son 99 pesetas, pero me tiene usted que dar 115" mientras nos guiña un ojo con estadística complicidad.

¿Y qué es lo que ha pasado? ¿Es que el Gobierno ha fichado a Pinocho para hacer los estudios estadísticos? ¿O es que nos cree ya tan lelos que ni por los cuartos miramos? Hasta ahí podíamos llegar. Vale que nos tomen el pelo en materia política, ideológica, laboral, sindical o lo que sea. Pero la pela es la pela, y esa la tenemos tan vigilada que los tocomochos nacionales no cuelan así por así.

El último chiste que nos ha contado Aznar es la monda. La bajada del IPC no sólo es una tomadura de pelo de muy mal gusto, sino que, además, nos tocará directamente el bolsillo. ¿Cómo? Pues en los sueldos y pensiones, actualizadas en función de la subida del IPC; en los alquileres, que en los 5 primeros años sólo pueden subir en función del IPC; en las hipotecas de interés variable, que ven como suben los tipos en función del aumento de la inflacción; y hasta en la Declaración de la Renta, que prevé más deducciones cuando sube la inflación.

¿A que tiene gracia?

Y menos mal que el impacto de la nueva fórmula aplicada se "desinflará" en marzo, cuando terminen las rebajas y el IPC pegue un "subidón" de campeonato respecto al mes anterior.

Entre tanto, a sufrir el impacto de este nuevo escalonamiento. Y, de regalo, una la inflacción del 2001 que es pésima, mucho peor de lo previsto por el gobierno mucho peor que la del resto de la UE y muy preocupante ante la caída del crecimiento económico.

¡Qué coñero! ¿eh?. De seguir así es mejor que presenten los datos oficiales el "Risitas" y su "Cuñaaaaaaaao".