Un \'plan B\' puede ser mejor que otras opciones

Los bancos, algunos de los cuales no están mucho mejor que las cajas de ahorros, se están dando, sin emba
Un 'plan B' puede ser mejor que otras opciones

Los bancos, algunos de los cuales no están mucho mejor que las cajas de ahorros, se están dando, sin embargo, el gusto de ver los palos que les atiza el Banco de España a las cajas, cada vez más zarandeadas a la vista de todo el mundo. Así, por ejemplo, se da la paradoja de que hasta un banco como el Pastor se ilusiona con superar su crisis –ya histórica– aprovechando la situación crítica de las caixas. ¿Quién nos lo iba a decir el día que José Luis Méndez se llevó por delante el viejo liderazgo del Pastor en Galicia o aquel otro día que el rubio de oro se dio el lujo de convertirse en el segundo accionista del banco que había hecho grande Pedro Barrié de la Maza y que fue languideciendo con sus herederos, con José María Arias al frente? ¡Qué tiempos aquellos con Méndez en plena forma!

Pero el Banco de España se ha empeñado en meter en cintura a las cajas y es lo que hay. Por eso estamos ahora mismo ante un cambio de paradigma financiero, cuya motivación y excusa perfecta es una crisis en la que nos ha tocado bailar con la más fea.

A todo esto tenemos un presidente en Galicia que tiene un problema: no es capaz de entenderse con Madrid ni con Vigo. Él va por ahí pregonando y haciendo felices augurios acerca de su fortaleza –“los números nos dieron la razón y el amplio consenso político y social nos la reforzó”, sentenció todavía ayer–, pero la realidad es tan terca que no tenemos todavía salida financiera como país. En otras palabras, Feijóo aún confía en la fusión, a pesar de tener casi todo en su contra, en parte porque su orgullo no le ayuda saber tender la mano, al tiempo que arrastra a terceros a estar mal vistos en Madrid. Podemos lamentar que eso sea así, incluso podemos colocarnos del lado de Feijóo, pero el resultado es el que es: Caixa Galicia lo pasa mal y Alberto Núñez Feijóo no puede con Julio Gayoso, se ponga como se ponga. Otra cosa es que alguien lo remedie... De hecho, su último ataque a Gayoso no contribuyó a favorecer el clima de diálogo con Caixanova, cuyo presidente sigue exigiendo en cualquier caso más financiación para garantizar un acuerdo con Caixa Galicia, y su último pellizco al Gobierno de Zapatero, con el recurso del FROB, creó más problemas de los que resolvió.

Aunque José María Arias ya quiere ir aprovechándose de las desgracias ajenas y tiene el mal gusto de comentarlo en público, al tiempo que censura como los dictadores a la prensa crítica, todavía es pronto para dar todo por perdido en las caixas, porque mientras hay vida hay esperanza. Sin embargo, un mínimo de realismo aconseja hacer ya lo que haya que hacer, porque las horas –más que los días– están contadas. Y en el peor de los casos habrá que tener un plan B. ¿O estamos todos locos?

Media España y parte de la otra media también están con estos mismos problemas de las cajas y el que más y el que menos tiene un escenario alternativo. A todos nos gustaría lo que sabemos que nos gustaría pero, si llegado el caso no es posible, habrá que echar mano de algún remedio. La historia y el periodismo podrán explicar lo inexplicable. Lo que no podrán es maquillar un mal resultado ni una catástrofe. Por si acaso, tiene que haber plan B.

>> POST DATA: ¿Y los bancos, qué?

¿Qué pasa con los bancos en España? ¿Han estado todos sin excepción mejor gestionados que las cajas, de tal suerte que ninguno necesita ayuda? Por el contrario, ¿está tan generalizada la deficiente gestión de las entidades de ahorro que prácticamente todas necesiten auxilio? ¿Es más ejemplar el Pastor que Caixa Galicia? ¿No habrá algún gato encerrado? Pero si ese agravio ya sería la leche, no digamos si encima da pie a que los bancos se aprovechen de la crisis de las cajas, quedándose con parte de sus redes, con el Banco de España como Celestina. El proceso que estamos viviendo, ajeno al debate parlamentario en el Congreso, está basado en dogmas no explicados. ¿Acaso no han dado pérdidas grandes bancos mundiales sin llegar a desaparecer? ¿Y no ha habido bancos que recibieron lisa y llanamente ayudas estatales?

Con esas preguntas no se trata de maquillar las responsabilidades de nadie ni los errores de gestión financiera de las cajas, especialmente en el sector inmobiliario. Pero se trata de contar una verdad oculta.

Un 'plan B' puede ser mejor que otras opciones
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