Piqué salva al PP

El PP -y antes AP- ha tenido en los últimos años numerosas ocasiones para distanciarse, sin ambigüeda
El PP -y antes AP- ha tenido en los últimos años numerosas ocasiones para distanciarse, sin ambigüedades, de cualquier relación con el régimen anterior, que fue producto de un pronunciamiento que desencadenó una guerra civil y llevó al poder a un dictador militar. Pero siempre le ha costado, aun a sabiendas de que en sus bases son amplísima mayoría quienes están única y exclusivamente con la democracia. La ausencia de un verdadero partido de extrema derecha y la necesidad de atraer a los que serían sus votantes arrastra a veces al PP a ciertas imprudencias.

El último error ha sido la reacción del Partido Popular ante la soflama involucionista del teniente general José Mena contra el Estatut e incluso contra las lenguas de Cataluña, Galicia y Euskadi. Un partido democrático no puede ser tibio ante un mando del Ejército que invoca la posibilidad de una intervención militar, por mucho que lo haga "en defensa de España" si el Estatut sobrepasara pretendidos "límites infranqueables".

Sólo el popular catalán Josep Piqué ha estado a la altura de una deseable derecha democrática, a la que su portavoz y secretario de Comunicación, Gabriel Elorriaga, acaba de hacerle mucho daño. Elorriaga no sólo no condenó las declaraciones del teniente general, sino que las consideró inevitables como reflejo de la situación política. Por ello, Mariano Rajoy debería relevarle cuanto antes de unas funciones que ha demostrado no saber cumplir, por mucho que ahora venga diciendo que el PP no justifica las declaraciones del teniente general, sino que lo que hace es explicar el contexto en que se han producido. Hay ciertas cosas con las que no cabe jugar. Y Elorriaga lo ha hecho.