En otros países hacen ajustes sin tanto paro

Fuera de hacer bien las cosas importantes, Zapatero tiene difícil sacar conejos de la chistera para camelar, que
En otros países hacen ajustes sin tanto paro

Fuera de hacer bien las cosas importantes, Zapatero tiene difícil sacar conejos de la chistera para camelar, que no convencer, a la izquierda. Es verdad que puede jugar con un nuevo impuesto para los más ricos, recortar los ingresos de la Iglesia, incidir en las políticas de igualdad… pero ¿será suficiente con medidas así? Ciertos consejos de algunos de sus asesores parecen más bien maquillaje. Otra cosa es que, si se siente aún con fuerzas, ZP gobierne bien, empezando por cambiar a quienes gobiernan y reduciendo ministerios; es decir, que afronte la crisis con realismo, se tome en serio la lucha contra el fraude fiscal y pacte con las autonomías y con otras fuerzas políticas, de modo que recupere la confianza perdida en amplios sectores, dentro y fuera de España. En ese sentido, parece cada vez más necesario que al frente de la economía aflore alguien con conocimientos, credibilidad y poder real: otro Solbes, capaz de contener el deterioro y de sentar unas mínimas bases de futuro para la recuperación.

Este equipo de gobierno está quemado y en él apenas se salvan Caamaño, Rubalcaba y Blanco, pero ninguno de ellos tiene precisamente el perfil económico que se precisa. Por si fuera poco, la reforma laboral seguramente les quemará aún más a todos, de manera que los cambios se harán inevitables en cuanto termine el semestre de la presidencia europea.

La falta de liderazgo social y de pedagogía política ha conducido al Gobierno a perder la iniciativa, incluso frente a sus adversarios de la derecha política y económica, que curiosamente progresan con un discurso rancio y demagógico. Un botón de muestra: abaratar el despido no crea empleo, lo que crea empleo es tener demanda, pero la patronal parece estar imponiendo ese criterio. ¿Conoce alguien un país desarrollado donde haya habido más despidos en menos tiempo? El problema de España no es de flexibilidad laboral, sino de modelo de producción y de productividad. Hundida la construcción, no sabe qué hacer y lo que hace no siempre es competitivo. Disfrazar este gran problema del país con cuatro ajustes salariales y laborales poco remediará.

Es evidente que el sector privado tiene que tomar la delantera, ya que el déficit maniata al sector público, que bastante tiene con pagar lo que debe, por lo que puede ser necesaria una reducción horaria o salarial, de manera que la crisis no sea sinónimo de paro, como observa el director general del FMI, que por cierto es socialista. Otros países hacen mejor las cosas en ese sentido y datos publicados en El Periódico de Catalunya así lo avalan: el PIB bajó en España un 3,6% en el 2009 y el paro se disparó a casi el 20%, mientras que en la eurozona la economía cayó más (4%), pero la media del desempleo no superó el 10%. La diferencia está en el peso de la construcción y en la incapacidad de las compañías españolas para reducir sus costes cuando les caen los pedidos. Por eso en otros países hay tantas negociaciones dentro de las propias empresas sobre recortes de horario y salarios, al estilo de lo que aquí empezaron a hacer Seat y Sony.

En otros países hacen ajustes sin tanto paro
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