Miran a España por encima del hombro

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Miran a España por encima del hombro

El Financial Times, el diario internacional de negocios del grupo Pearson, que en España fue socio de Expansión (Recoletos), sigue lanzando mensajes simplificadores y arrogantes sobre España y en especial sobre su presidente, el socialista Rodríguez Zapatero, actual presidente semestral de la Unión Europea. Bajo el título “Una España torpe debe guiar Europa”, esta semana calificó el programa español en la UE de extraordinariamente anodino e invitó a ZP a centrarse en la crisis económica, dejando de lado los aspectos institucionales del Tratado de Lisboa. Claro que este mismo periódico también dijo hace cuatro años que España era el país que más razones tenía para abandonar el euro y hace dos que Mariano Rajoy era un líder sin brillo y a la sombra de Aznar. Por algo los grandes artistas rara vez echan mano de la brocha gorda.

Cierta prensa británica, y en especial el Financial Times, acostumbra a mirar a España por encima del hombro, con un lenguaje impropio del respeto. Y justo ese apriorismo le resta credibilidad y permite insinuar a los afectados si en el fondo se está haciendo periodismo u otra cosa. Máxime cuando afloran las contradicciones. ¿O esta España de ahora, torpe, es tan distinta de la de hace poco más de un año, cuando el Financial Times hablaba de sus notables fortalezas, entre las que incluía el superávit presupuestario, un ratio manejable de deuda sobre PIB y un moderno y robusto sector bancario? ¿Acaso los ingleses pueden darnos lecciones financieras después de lo sucedido en su descontrolada City?

Es evidente que en España hay problemas económicos importantes y graves, del que el paro es la principal expresión, pero eso tampoco impide que Zapatero pueda afrontar la presidencia europea con normalidad, con una agenda por cierto cargada de asuntos referidos a la crisis y el mantenimiento de los estímulos a la economía, lo cual resta fundamento a la principal crítica del Financial Times. De hecho, ya está prevista la celebración el 11 de febrero de una cumbre informal extraordinaria centrada en la situación económica y en las vías para acelerar la recuperación. En cuanto a su invitación a eludir el Tratado de Lisboa, o bien se trata de una mera provocación inglesa o bien denota un profundo desconocimiento de cómo funciona la nueva Unión Europea. Entre otras cosas, porque es la primera vez que el presidente rotatorio, en este caso Zapatero, comparte su papel con el presidente del Consejo, el belga Herman Van Rompuy, sin que desaparezca la coordinación de la Comisión Europea, que preside el portugués José Manuel Durão Barroso.

Por fortuna para Zapatero y para el propio país, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, está dando su pleno apoyo al Gobierno ante la presidencia de turno de la Unión Europea. Es más, le deseó éxito durante este semestre, ya que como él dijo lo que está en juego es la imagen de España. Desde Galicia, el presidente Núñez Feijóo ha desperdiciado en este sentido una buena ocasión para estar a la altura de las circunstancias y del propio Rajoy.

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