La marcha de Quintana

Anxo Quintana ha tardado en hablar pero finalmente lo ha hecho. Es la primera vez que ofrece su visión de lo suce
La marcha de Quintana

Anxo Quintana ha tardado en hablar pero finalmente lo ha hecho. Es la primera vez que ofrece su visión de lo sucedido el 1-M, de lo que se declara el principal responsable; al menos por lo que se refiere a la derrota del BNG, socio de gobierno del PSOE en un bipartito que iba para veterano y se quedó sin oxígeno electoral en plena adolescencia.

En la entrevista, Quintana se muestra elegante incluso con Touriño y le da algún que otro toque de atención a personas de su partido que no menciona por su nombre para seguir fiel a su principio de no criticar \"nunca, nunca\" en público a los del BNG, si bien no parece complicado intuir a quienes se puede estar refiriendo.

En resumidas cuentas, que dice que no se ve protagonizando el futuro del BNG, aunque en ningún momento elude pronunciarse sobre cómo cree él que deben hacerse las cosas. Para estar pensando en marcharse, no se le nota demasiado, ya que habla más del futuro que del pasado.

El hombre que condujo al BNG a la ‘centralidad\' política del país y que, de paso, ensanchó su campo de acción en la sociedad abandera seguir en la misma dirección, lejos de radicalismos minoritarios, y del mismo modo que parece tener claro el qué, es rotundo sobre el quiénes no deben acometer esa tarea; es decir, aquellos que ya estaban en el 77, en plena Transición.

Todo parece indicar que si él se va de la dirección del BNG no se irá solo y que en el nacionalismo gallego aflorará una nueva generación de políticos, del mismo modo que está sucediendo en el PP y, en menor medida, en el PSOE gallego.

Las renovaciones no son buenas ni malas por definición, sino que requieren estar bien hechas. Hay casos de grandes éxitos, como los de Felipe González o Rodríguez Zapatero en el PSOE, y de sonoros fracasos, como el de Hernández Mancha en el PP. De todos modos, la extrapolación de casos así al nacionalismo gallego no es precisamente fácil, ya que mientras en el PP o en el PSOE los liderazgos son muy personales, en el BNG todo es muy colectivo. Una, porque al ser un frente de partidos todos quieren tener representación en sus órganos de dirección, y dos, porque si bien son mayoría los llamados independientes, a la hora de la verdad hay un partido, que es la UPG de Paco Rodríguez, que controla aspectos sustanciales del BNG. Como ya decía Xosé Manuel Beiras en sus buenos tiempos, en toda Europa no hay un solo partido con una estructura interna de estas características.

Si algo ha contribuido a cambiar ciertas cosas en el BNG es el marketing político. En esa materia, los nacionalistas han tenido que plegarse a la necesidad de promover un líder, fácilmente reconocible por la población, de ahí que aunque Anxo Quintana no tiene en el BNG el peso de Zapatero en el PSOE, sí concentra en su persona valores que cuesta mucho trabajo, dinero y, sobre todo, tiempo consolidar. Sea quien sea el futuro líder, lo más probable es que no quiera ser un actor interpretando el guión de otros.

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