¿Galicia? Depende
El mítico personaje de 'Pazos' que interpretaba Manquiña en la película "Airbag" respondía a
El mítico personaje de 'Pazos' que interpretaba Manquiña en la película "Airbag" respondía a la pregunta de si el señor Villambrosa iba a venir o no: "Sí, sí, sí, el señor Villambrosa habló que si va a venir, que si no va venir... lo dejó muy claro". Y es una respuesta que resulta aplicable al resultado de las elecciones gallegas, cambiando al señor Villambrosa por la mayoría absoluta de Fraga. Está muy claro que no tenemos ni idea de si ganó o perdió, o todo lo contrario. Vamos, como un gallego en la escalera, con un lema post electoral que supera al máis, al móvome, y al país novo, un lema muy, pero que muy gallego: depende.
Por no saber no sabríamos ni decir si el champán que nos tomamos en las sedes de PPdeG, PSOE y BNG nos prestó o no nos prestó. En el PPdeG porque a nadie le gusta brindar por pasar a la oposición, aunque quizás no se produzca tal fracaso, si los emigrantes pontevedreses lo remedian. En el PSOE, porque aunque han tenido unos resultados espectaculares, si el próximo lunes la cosa da un vuelco, el sonriente Touriño que ayer se presentaba como futuro presidente abandonará la primera línea del socialismo gallego. Y en el BNG porque, aunque tiene la posibilidad de formar parte del Gobierno de Galicia por primera vez en la historia, ha sufrido un notable castigo electoral al perder cuatro diputados, los mismos que el PP en términos absolutos, que ya es decir.
Hay estampas de la noche que revelan este esquizofrénico devenir por la escalera. Me cuenta una compañera que en la sede del PP había una gran inquietud al comenzar la jornada, poco después de las ocho de la tarde. Todo salía mal. Las encuestas dibujaban el desastre y, en la sala de prensa, se montaba un caos técnico que puso de los nervios a los periodistas. Pero luego, poco a poco, todo se fue arreglando. Las conexiones de los informadores volvieron a funcionar y el PP remontó posiciones hasta quedarse a las puertas de una mayoría absoluta que aún pueden conquistar.
En la sede del BNG, el Hotel Araguaney, una joven arrojaba al suelo la bandera de su partido al escuchar las primeras cifras tras el 20% escrutado, que daban 13 diputados al BNG y la mayoría absoluta para Fraga. Al final de la noche, cuando se supo que esos pírricos 13 escaños pueden servir para llevar al nacionalismo gallego, por primera vez en al historia, a un Gobierno de Galicia, esa misma joven estaban en primera fila de la muchedumbre agitando la bandera ante el rostro sonriente de Quintana.
En el Gran Hotel de Santiago, 'cuartel general' del PSOE la gente, sobrecogida, casi no daba cuenta de los exquisitos pinchos que los socialistas tuvieron a bien servir a los periodistas y los miembros de la organización. El 'pulpo á feira' casi no pasaba por las angustiadas gargantas de los seguidores de Touriño. Mientras avanzaba la noche, los socialistas hacían cálculos hasta llegar a la conclusión de que, pese a los votos emigrantes, los resultados no se moverían. Suspiros de alivio... y hambre. Finalmente, el pulpo se agotó. No quedó ni el aceite en los platos.
Y es que las últimas horas fueron de infarto. Decía un amigo que lo peor que le podía pasar a Galicia este fin de semana es que perdiese el Celta y ganase Fraga. El Celta venció, aunque le costó mucho más de lo esperado. Y Fraga perdió, aunque por mucho menos de lo esperado, tanto que igual remonta en la prórroga y continúa cuatro años más en Primera División.
O no.
Parece mentira, pero aún hay que esperar una semana más, así que mantengamos a punto los equipos técnicos, tengamos a mano las banderas y preparemos más pulpo. Porque, amigos, aún seguimos en la escalera.
Por no saber no sabríamos ni decir si el champán que nos tomamos en las sedes de PPdeG, PSOE y BNG nos prestó o no nos prestó. En el PPdeG porque a nadie le gusta brindar por pasar a la oposición, aunque quizás no se produzca tal fracaso, si los emigrantes pontevedreses lo remedian. En el PSOE, porque aunque han tenido unos resultados espectaculares, si el próximo lunes la cosa da un vuelco, el sonriente Touriño que ayer se presentaba como futuro presidente abandonará la primera línea del socialismo gallego. Y en el BNG porque, aunque tiene la posibilidad de formar parte del Gobierno de Galicia por primera vez en la historia, ha sufrido un notable castigo electoral al perder cuatro diputados, los mismos que el PP en términos absolutos, que ya es decir.
Hay estampas de la noche que revelan este esquizofrénico devenir por la escalera. Me cuenta una compañera que en la sede del PP había una gran inquietud al comenzar la jornada, poco después de las ocho de la tarde. Todo salía mal. Las encuestas dibujaban el desastre y, en la sala de prensa, se montaba un caos técnico que puso de los nervios a los periodistas. Pero luego, poco a poco, todo se fue arreglando. Las conexiones de los informadores volvieron a funcionar y el PP remontó posiciones hasta quedarse a las puertas de una mayoría absoluta que aún pueden conquistar.
En la sede del BNG, el Hotel Araguaney, una joven arrojaba al suelo la bandera de su partido al escuchar las primeras cifras tras el 20% escrutado, que daban 13 diputados al BNG y la mayoría absoluta para Fraga. Al final de la noche, cuando se supo que esos pírricos 13 escaños pueden servir para llevar al nacionalismo gallego, por primera vez en al historia, a un Gobierno de Galicia, esa misma joven estaban en primera fila de la muchedumbre agitando la bandera ante el rostro sonriente de Quintana.
En el Gran Hotel de Santiago, 'cuartel general' del PSOE la gente, sobrecogida, casi no daba cuenta de los exquisitos pinchos que los socialistas tuvieron a bien servir a los periodistas y los miembros de la organización. El 'pulpo á feira' casi no pasaba por las angustiadas gargantas de los seguidores de Touriño. Mientras avanzaba la noche, los socialistas hacían cálculos hasta llegar a la conclusión de que, pese a los votos emigrantes, los resultados no se moverían. Suspiros de alivio... y hambre. Finalmente, el pulpo se agotó. No quedó ni el aceite en los platos.
Y es que las últimas horas fueron de infarto. Decía un amigo que lo peor que le podía pasar a Galicia este fin de semana es que perdiese el Celta y ganase Fraga. El Celta venció, aunque le costó mucho más de lo esperado. Y Fraga perdió, aunque por mucho menos de lo esperado, tanto que igual remonta en la prórroga y continúa cuatro años más en Primera División.
O no.
Parece mentira, pero aún hay que esperar una semana más, así que mantengamos a punto los equipos técnicos, tengamos a mano las banderas y preparemos más pulpo. Porque, amigos, aún seguimos en la escalera.