Galicia debe marcar su propio ritmo político

El bloqueo de la sentencia sobre el Estatuto catalán, decidida por seis votos a cuatro en el Tribunal Constitucio
Galicia debe marcar su propio ritmo político

El bloqueo de la sentencia sobre el Estatuto catalán, decidida por seis votos a cuatro en el Tribunal Constitucional, deja ahora la ponencia de esta en manos de Guillermo Jiménez Sánchez, un magistrado elegido a propuesta del PP; es decir, el partido que presentó el recurso y que se paseó por toda España recogiendo firmas contra el Estatut, en cuyo texto, aprobado en referéndum, observa inconstitucionalidad en 114 artículos y en varias disposiciones, de modo que aspira a hacerle una buena poda.

Del desacuerdo que existe entre los magistrados del Constitucional sabemos más por sus deliberaciones políticas que jurídicas, hasta el punto que se habla de ellos como si fuesen diputados que debaten en el Parlamento, lo que puede dar idea de lo desvirtuado que está el alto tribunal.

A estas alturas ya vamos por la sexta ponencia del Estatut, lo cual no hace más que profundizar en el deteriorado prestigio del Constitucional, un tribunal de doce miembros de los que cuatro tienen el mandato caducado y en prórroga, con el añadido de que otro ha fallecido y otro fue recusado. En paralelo, el PP sigue al margen de la llamada centralidad política catalana que forman PSC, CiU, ICV y, a su manera, también ERC, por lo que no sorprende que el socialista José Montilla y el nacionalista Artur Mas coincidan a la hora de plantear como inexcusable la renovación del Constitucional; máxime ahora que el texto de la ponente progresista Elisa Pérez Vera fue votado y derrotado por una mayoría conservadora.

Cuatro años de bloqueo en el Constitucional parecen más que suficientes, aunque PP y PSOE siguen sin dar señales de vida acerca de la renovación de los miembros del tribunal. Lo más probable, por tanto, es que Guillermo Jiménez haga su intento de superar el dichoso bloqueo, si bien sorprendería que un eventual resultado se conociese antes de las ya próximas elecciones catalanas, a las que el PP, para mayor gloria de CiU, volverá a acudir empecinado en marginarse en la comunidad con más clase media de España.

Xesús Palmou, uno de los políticos gallegos que mejor conocen los procesos estatutarios y que ha tenido un papel muy destacado en el intento de elaborar un nuevo estatuto para Galicia, analiza hoy en Xornal –véase la página 9– la situación que se deriva para esta comunidad del bloqueo del Estatut. Y el ex número dos del PP gallego es concluyente en su análisis a la hora de plantear que Galicia avance en su autogobierno y asuma nuevas competencias que otras autonomías no solo tienen, sino que incluso ya ejercen. La espera no puede ser indefinida, de modo que como propone Xesús Palmou se hace necesario poner en marcha la reforma del Estatuto, a ser posible con el consenso de las tres grandes fuerzas políticas de Galicia. Socialistas y nacionalistas están por la labor –son conocidas las reiteradas peticiones en ese sentido de Pachi Vázquez– y ahora toca que el presidente Núñez Feijóo y el PP de Galicia muevan ficha para que el Parlamento recupere su papel en la reforma del Estatuto.

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