EL FÚTBOL Y EL DERROCHE

EL fútbol es un negocio financiado básicamente por la televisión y la televisión es un negoc
EL fútbol es un negocio financiado básicamente por la televisión y la televisión es un negocio financiado parcialmente por el fútbol. Pero tanto el fútbol como la televisión viven de lo que quiere la gente. Y la gente quiere ver fútbol en televisión. A fin de cuentas, Operación Triunfo o Gran Hermano tienen un gran atractivo televisivo, pero coyuntural. El fútbol, en cambio, es un valor duradero, contrastado durante casi medio siglo de televisión. Hablamos, pues, de un deporte, pero también de un espectáculo, que si quiere tener calidad ha de contar con buenos actores: en este caso, futbolistas y entrenadores, apoyados por gestores serios y eficientes. Pues bien, en torno a este modelo girará en los próximos meses una dura y complicada negociación de la que resultará el modelo futbolístico español.

¿Posiciones de entrada? Los clubs de fútbol de Primera y de Segunda se darían con un canto en los dientes si todo siguiese al menos igual. Y la empresa que gestiona sus derechos audiovisuales quiere introducir rebajas sustanciales. Los tanteos ya han comenzado, pero sabiendo como funcionan estas cosas, seguramente habrá que esperar al límite del 2003, que es cuando vence el actual contrato, para conocer decisiones definitivas. Veamos qué puede suceder.

Audiovisual Sport (un 40% de Sogecable/Prisa, otro 40% de Telefónica y un 20% de TV-3) considera que el precio de los derechos ha disminuido y que el nuevo contrato se debe renegociar a la baja, lejos, por tanto, de los 228 millones de euros/año (38.000 millones de pesetas) que se pagaron por el todavía vigente, de 1998 al 2003. ¿Por qué? Pues porque así lo indica el mercado, además del sentido común. Audiovisual Sport ha acumulado pérdidas por valor de 360 millones de euros, al cambio 70.000 millones de pesetas, y los clubs han derrochado --que no siempre invertido-- eso y más.

Por si eso fuera poco, las cosas se complican debido a que el Real Madrid y el Barça --con diferencia los dos equipos más solicitados por los telespectadores-- tienen su contrato asegurado hasta el año 2008. Con este condicionante, un mercado de la publicidad a la baja y escasas perspectivas de venta en pago por visión de los partidos de muchos equipos, las rebajas serán más sonoras que las de El Corte Inglés.

Los clubs intentan proteger sus intereses al amparo de una Comisión de Derechos Audiovisuales, con la que también pretenden hacer presión, pero sus cartas son las que son: conocidas y, en general, no demasiado buenas. Tanto es así que desde Audiovisual Sport ya le han hecho llegar un mensaje: si ustedes creen tanto en el negocio, vamos a medias. Y no irán.

La negociación se abrirá con una rebaja del 40%, que puede limitarse al 20% en el tramo final. En el mejor de los casos, las cosas quedarían como están, eso sí, descontando las suculentas partidas ya asignadas a Real Madrid y Barça, a razón de unos 85 millones de euros cada uno. Traducido al castellano: los modestos la llevan clara. Y por arriba tampoco se salvarán muchos más que Madrid, Barça, Valencia, Betis, Deportivo y... Atlético de Madrid, que viene de morder el polvo en Segunda, pero que tiene una base de compradores de sus partidos muy elevada.

¿Es posible mantener la calidad del fútbol con este planteamiento? No habría que descartar la hipótesis, si se acompaña de una gestión de los clubs más realista, que pase por adecuar los fichajes y los sueldos de los jugadores y entrenadores a la nueva situación y, de paso, por eliminar posibles desviaciones. En los fichajes hay muchas comisiones; a veces excesivas tanto en su número como en su cuantía. Y eso es en parte así porque el mundo del fútbol tiene los gestores que tiene; no todos ellos suficientemente profesionales. Del otro lado también se puede mejorar la gestión; a base, por ejemplo, de elevar el número de abonados de pago, ya que mucha gente ve el fútbol en los bares. Una redefinición comercial de las plataformas ayudaría, sin duda, a que se incrementasen las recaudaciones.

Un editorial de El Periódico evocó claramente la situación: es hora de poner los pies en la tierra, incluso en el país de la Liga de las estrellas. Y puede que de algo más: es momento de aplicar el sentido común a algo de lo que todos entendemos tanto. ¿O no?
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El Periódico de Catalunya.