Si Caixanova quisiera, habría fusión igual...

...pero Caixanova no quiere. Por tanto, situemos las cosas en su sitio. Y si Caixanova quisiera fusionarse con Caixa Gal
Si Caixanova quisiera, habría fusión igual...

...pero Caixanova no quiere. Por tanto, situemos las cosas en su sitio. Y si Caixanova quisiera fusionarse con Caixa Galicia, y el Banco de España lo autorizase, también habría Frob pero Caixanova no quiere. Y como no quiere por las buenas, Feijóo quiso que quisiera por las malas, con una ley a medida, capaz de echar a Julio Gayoso y de reformar el consejo de la caja de Vigo, de modo que los nuevos consejeros aprobasen aquello que los actuales rechazan. Guste o no, esa es la verdad. Por tanto, si se demuestra que la fusión es viable, procede buscar el acuerdo; es decir, lograr que Caixanova diga que sí a una integración con Caixa Galicia, que en principio ya está por la labor. Lo de la ley de caixas es otra cosa distinta, aunque tenga relación. En principio, el Gobierno ha decidido interponer un recurso de inconstitucionalidad contra la norma aprobada por el PP y el BNG, con el rechazo del PSdeG-PSOE, ya que a su juicio va más allá de las competencias de la comunidad autónoma sobre la solvencia y la propia naturaleza de las cajas. En pocas palabras, Zapatero sostiene que la ley gallega se mete en el terreno del Banco de España y que toca en exceso la ley estatal de cajas. Por el contrario, desde Galicia, el BNG se ha anotado el éxito de movilizar al PP, así como a sindicatos y empresarios para poner verde al Gobierno por su recurso, sin que al socialista Pachi Vázquez le haya temblado el pulso.

¿Qué salidas caben? Al menos tantas como problemas hay para Feijóo, que es quien se supone que dirige este proceso. Una debe conducir a la fusión o a una fórmula similar, para lo cual el presidente de la Xunta debe renegociar con Julio Gayoso y José Luis Méndez. La otra requiere revisar la ley, que puede pactarse primero en Galicia con el PSdeG y después en Madrid con el Gobierno. Y por lo visto, tanto Pachi Vázquez como Zapatero –a veces, léase José Blanco– están dispuestos a entenderse con Feijóo, cuya responsabilidad en este sentido es cada vez mayor. En cualquier caso, al presidente también le queda convencer al gobernador del Banco de España, ya que aunque se arregle el lío de la ley y Caixanova dé su brazo a torcer, si Mafo no dice OK, volveríamos a empezar. A Feijóo también le cabe echarse al monte, convertir el recurso en un ataque a Galicia y dejar que todo se vaya al garete, pero dada su responsabilidad como gobernante lo normal es que siga mostrándose cabreado y que en cuanto se calme llame a Pachi y a José Blanco y reconduzca la situación, si de verdad cree que tiene caballo para correr.

No es por presumir ahora a toro pasado, pero desde Xornal de Galicia llevamos varias semanas advirtiendo de que iba a pasar justo lo que ha sucedido. Otros dijeron lo contrario, quizá a sabiendas de que faltaban a la verdad pero todos contentos por satisfacer a sus patrocinadores forzados. Pero las cosas no siempre son como queremos que sean, y cuando ello sucede hay que adaptarse a las circunstancias. Si de verdad el PP quiere arreglar el problema de las caixas tiene que pactar con el PSOE; léase Gobierno y Banco de España, porque son los que tienen el poder. Otra cosa es que el PP quiera escenificar en Galicia algo que suena bien y, en realidad, pretenda satisfacer al PP de Mariano Rajoy, quien juega a lo contrario de lo que dice jugar Feijóo. Todos sabemos lo que hay que hacer para que haya fusión y también sabemos lo que no hay que hacer. Feijóo es el presidente y es a él a quien le corresponde mover ficha. Sin cartas marcadas.

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El papel del BNG

El apoyo del BNG al PP en este lío de las caixas ha dado pie a todo tipo de comentarios, incluso en sus propias filas, sin que faltasen aquellos que temieron ser utilizados tanto por los populares como por sus aliados mediáticos. Ahora que se hizo un importante alto en el camino, es posible valorar la situación de los nacionalistas, cuyo empuje ha ido propiciando muchas de las cosas que han pasado. El BNG de Guillerme Vázquez ha demostrado coherencia de discurso y cohesión interna, incluso en Vigo, donde el viento no le sopla precisamente a favor. Tiene su mérito la cosa, del mismo modo que sus buenas intenciones en defensa de los intereses de Galicia, convencidos como están de que la fusión evita la pérdida de las caixas. Por muy adverso que sea el recurso del Gobierno, ellos han hecho su papel, aunque solo fuese porque no le quedaba otro. Ahora resta por saber si sus socios del PP van a seguir sus pasos, como hasta ahora, o, por el contrario, van a hacer lo que en el BNG también temen que pueden hacer.

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