Cacharro y otras lenguas afiladas

Ya lo decía nuestro compañero C. Novo: hay gente con pelos en la lengua y los hay que no necesitan maquini
Cacharro y otras lenguas afiladas
Ya lo decía nuestro compañero C. Novo: hay gente con pelos en la lengua y los hay que no necesitan maquinilla de afeitar. Y Cacharro en la boca tiene algo de veneno, pero pelos, ni uno. Cuando el presidente provincial de Lugo saca su lengua a pasear tiemblan los cimientos del PP. En una sola semana es capaz de defender tanto a un tipo que vomita tesis progolpistas como a un colega que pone cargas de profundidad en los mismos pilares de la democracia. ¡Qué mas da! Si a Cacharro nadie le tose. Ahí tiene a Núñez Feijoo, escondido tras su nuevo cargo sin atreverse a tirarle de las orejas al díscolo. Si ni siquiera el 'valiente' de Rajoy se atreve a meter en vereda a Cacharro. Claro que, como se dice en los mentideros: "Total, para lo que le queda..."

Mientras Cacharro sigue afilando la lengua a la espera de si tiene que hacer o no las maletas, Rajoy no se queda corto en ocurrencias verbales. Después de insultar directamente al presidente del Gobierno (para qué andarse con sutilezas, llegados a este punto, mejor tirar del "Manual de Español Urgente de Jiménez Losantos"), ahora utiliza los exabruptos ajenos para meter cizaña. Rajoy ha pedido a Bono que comparezca en el Congreso para explicar el supuesto malestar que hay en el Ejército, donde tanto un general amenaza con convertir la Constitución en un arma con la que dar un golpe de Estado, como un capitán de la Legión dice que estuvo en un tris de plantarse con sus hombres en Madrid para hacerse oír. No sé que va a decir Bono al respecto, pero seguramente el que tenga que dar más explicaciones es aquel que, en uso de su legítima irresponsabilidad, se dedica a crispar el ambiente político con sutiles interpretaciones de la realidad o, directamente, con insultos.

Claro. Es que en política se puede decir lo que sea porque no hay Comité Antiviolencia, como en el fútbol. Y es que los deportistas que se pasen de la lengua tienen que enfrentarse a un expediente, como don Javier Clemente, que se metió con Eto'o por escupir a uno de sus jugadores. Es curioso, porque si la saliva que uno usa para insultar y vejar a alguien se queda dentro de la boca, te sancionan. Pero si sale fuera y le da en la cara al vilipendiado, entonces no pasa nada. De ahí que a Clemente, por unas palabras (por otro lado, racistas, burdas, inaceptables y condenables) será sancionado, pero Eto'o, por un escupitajo (igual o más burdo aún), pues no.

Es un fantástico ejemplo para todos los jóvenes que están tan pendientes del fútbol: Niños, cuando seáis mayores, no os molestéis en gastar saliva para insultar a vuestro rival: escupidla directamente sobre el sujeto en cuestión.

Quien sabe. Igual cualquier día vemos en el Congreso a Rajoy escupiendo a Zapatero. Es lo que le queda.

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