La viuda de José Antonio Reyes abre su corazón seis años después del fatal accidente
El 1 de septiembre de 2025, José Antonio Reyes hubiera celebrado su 42 cumpleaños. En lugar de velas y sonrisas, la fecha volvió a teñirse de nostalgia con las palabras de Noelia López, su viuda, quien rompió el silencio por primera vez desde aquel fatídico 1 de junio de 2019. Conmovida, habló de la dificultad de rehacer una vida que nunca eligió vivir sin él, con dos niñas que se convirtieron en su razón de resistencia.
El relato de Noelia no es solo un testimonio íntimo, sino también un espejo del dolor colectivo que dejó la pérdida de Reyes. Sevilla, Utrera y todo el fútbol español sintieron aquel golpe como propio. “Yo no había elegido ser madre sola”, confiesa con franqueza, dejando ver la vulnerabilidad de quien debió sostener la familia en soledad. Sus hijas, asegura, le han dado la fuerza que ella misma dudaba tener.
La sevillana recordó la confusión de aquel día: sirenas en la distancia, rumores que se mezclaban con el miedo, y el vuelco del corazón al intuir lo que nunca quiso imaginar. El accidente en la carretera Sevilla-Utrera cambió su vida para siempre. “Me lo dijeron sin más”, recuerda con crudeza, evocando un momento que se convirtió en un antes y un después, no solo para su familia, sino también para miles de aficionados.
Con la voz entrecortada, relató cómo evitó la exposición mediática en el entierro, reservando su despedida íntima en Utrera: “Lo último que me dijo fue que nos veíamos el lunes. Y así fue”. Ese gesto, tan sencillo como devastador, encierra la esencia de un amor que no se apagó con la tragedia. La memoria de Reyes sigue presente, no solo en los títulos y goles, sino en cada palabra de quien lo amó en la intimidad.
El homenaje de Noelia devuelve a la actualidad la figura de un futbolista inolvidable, que vistió el escudo de sus sueños y dejó huella en Sevilla, el Arsenal y la selección. Pero más allá del ídolo deportivo, aflora la imagen del hombre, del padre y del compañero ausente. Seis años después, su recuerdo sigue latiendo con fuerza: en la grada, en la carretera que lo despidió y, sobre todo, en la voz quebrada de la mujer que aún lo sigue amando. @mundiario


