Victoria Beckham se desnuda emocionalmente en su docuserie en Netflix
Victoria Beckham vuelve a estar en el centro del foco mediático, pero esta vez con un control total sobre el guion. La diseñadora británica estrena su esperada docuserie en Netflix, una producción de tres episodios en la que repasa, sin filtros y con grandes dosis de glamour, los altibajos de su vida: desde sus días como Posh Spice hasta el vértigo de casi perderlo todo por culpa de los números rojos de su marca de moda.
El hilo conductor de la serie es el desfile de su firma en la Semana de la Moda de París de 2024, el más ambicioso de su carrera. Entre bastidores, mientras supervisa los últimos retoques a los diseños, Victoria va tejiendo el relato de una vida marcada por la fama precoz, la autoexigencia extrema y una lucha interna contra la imagen pública que la encasilló como la “Spice seria”. “Cuando tienes un trastorno alimentario, te conviertes en una experta de la mentira”, confiesa frente a las cámaras, en uno de los momentos más duros de la producción.
La exestrella del pop admite que, durante años, trató de controlar su vida a través de la ropa y la balanza. “Podía elegir qué ponerme y cuánto pesaba. Era mi forma de sentir que tenía el control, aunque en realidad no lo tenía sobre nada”, reconoce. La sinceridad con la que aborda su relación con la comida y su obsesión por la perfección ha sorprendido incluso a sus seguidores más fieles, acostumbrados a ver a una Victoria impecable, distante y siempre bajo control.
Pero no todo es drama. También hay nostalgia, ironía y, cómo no, celebrities de lujo. Desde Anna Wintour hasta Donatella Versace y Tom Ford aparecen en pantalla para rendirle tributo y, de paso, recordar los prejuicios con los que tuvo que lidiar al lanzarse al mundo de la moda. “Nadie creía que una Spice Girl pudiera ser una diseñadora seria”, comenta Ford. “Nos demostró que estábamos equivocados”, remata Wintour.
La docuserie también revisita los momentos más comentados del matrimonio Beckham. Desde su mudanza a Madrid —una etapa que ella recuerda con una mezcla de tristeza y desencanto— hasta los persistentes rumores de infidelidad que rodearon al futbolista en su etapa en el Real Madrid. Aunque Victoria evita entrar en detalles, su mirada lo dice todo: “Me sentía congelada en el tiempo”, resume sobre aquellos años en España, que apenas menciona salvo para recordar su amistad con Eva Longoria.
El relato da un salto al nacimiento de su imperio de moda, que pasó de ser una aventura ilusionante a una pesadilla financiera. “Era un desastre, pérdidas por todas partes”, admite el empresario David Belhassen, uno de los inversores que salvó la marca del colapso. En pantalla, Victoria asume con serenidad sus errores: gastos absurdos, un equipo complaciente y la presión constante de tener que demostrar su valía. “Permití que pasara. Nadie se atrevía a decirme que no. Y eso también fue culpa mía”, confiesa.
A medida que avanza la serie, el tono se suaviza. Vemos a una Victoria más relajada, divertida, incluso bromista junto a su marido, quien no duda en sacar su lado más tierno. En una escena que se ha hecho viral, David le ofrece una chocolatina y ella responde entre risas: “No como chocolate desde los noventa, no voy a empezar ahora”.
Sin embargo, el gran ausente del documental es Brooklyn, su hijo mayor, quien ni aparece ni es mencionado más allá de algún corte fugaz. Una ausencia que no ha pasado desapercibida entre los seguidores del clan Beckham. “Harper es la estrella”, reconocen los productores, aludiendo a la benjamina del matrimonio, que ya apunta maneras como futura protagonista mediática.
El cierre de la serie es puro Beckham style: el matrimonio reflexionando en su mansión de Cotswolds sobre los años de lucha, los errores y la sensación de, por fin, haber encontrado su lugar. “He pasado tanto tiempo peleando por ser tomada en serio… Ahora tengo una oportunidad y no pienso dejarla escapar”, afirma Victoria, mientras David le lanza, entre risas, la última palabra: “¿Qué sigue? Otro bebé”.
Después de tantos años de rumores, titulares y apariciones milimétricamente controladas, Victoria Beckham: la docuserie es la catarsis de una mujer que se cansó de ser personaje y decidió contar su verdad. Con lágrimas, humor y looks impecables, la reina del control mediático firma su confesión más íntima… y, por supuesto, con tacones. @mundiario


