El príncipe Harry pierde la batalla legal contra el Gobierno británico por la retirada de escoltas

Príncipe Harry, duque de Sussex. / RR SS.
Príncipe Harry, duque de Sussex. / RR SS.
El fallo del magistrado Peter Lane respalda la decisión gubernamental de eliminar el servicio permanente de seguridad que el príncipe mantenía en el Reino Unido desde su renuncia a las tareas de representación oficial en 2020.
El príncipe Harry pierde la batalla legal contra el Gobierno británico por la retirada de escoltas

La relación entre Enrique de Inglaterra y su país se enreda cada vez más en disputas judiciales en lugar de vínculos familiares. El duque de Sussex, hijo del rey Carlos III, enfrenta múltiples litigios contra los medios de comunicación y el propio Gobierno británico. Este miércoles, el magistrado Peter Lane del Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales dictaminó en contra del príncipe en el caso que lo enfrentaba al Ministerio del Interior por la retirada de sus escoltas.

La decisión del Comité Ejecutivo para la Realeza y Autoridades VIP (Ravec) de eliminar el servicio de escoltas al príncipe Harry se tomó cuando este y su esposa, Meghan Markle, anunciaron su renuncia a las actividades públicas en representación de la casa real a principios de 2020. Dos años después, Harry decidió impugnar la decisión alegando injusticia tanto en el procedimiento como en el contenido.

El juez Lane, que condujo la vista a puerta cerrada en diciembre, respaldó la medida del Gobierno de retirar el servicio permanente de seguridad al príncipe Harry. El Comité Ravec, entidad conjunta del Ministerio del Interior y la Policía Metropolitana, concluyó que las prestaciones policiales debían eliminarse dado el cambio en el estatus público de Enrique y Meghan.

A pesar de la derrota parcial de Harry en su batalla legal, se le permitió avanzar en el proceso judicial. En diciembre, los abogados del Ministerio del Interior informaron al juez que el duque podría tener protección oficial durante sus visitas al Reino Unido, aunque de manera específica y sin carácter permanente. La propuesta incluía preparativos personalizados diseñados para el príncipe.

En un intento por mantener su seguridad, Harry propuso incluso pagar por los servicios de escolta, argumentando que otros precedentes legales respaldaban esa opción. No obstante, el Gobierno británico se opuso a esta posibilidad, afirmando que permitir que "los ricos" compraran su seguridad no era ético. En este aspecto, el príncipe Harry también perdió la disputa.

A pesar de las tensiones evidentes entre la Casa real y el segundo hijo de Carlos III, el juez Lane destacó en su sentencia que la participación del palacio de Buckingham en las decisiones de Ravec está contemplada en su composición y funcionamiento. El magistrado respaldó la oferta de una "seguridad a medida" para Enrique como una solución legalmente correcta, poniendo fin a esta etapa legal en la relación entre el príncipe y el Gobierno británico. @mundiario

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