Mette-Marit, señalada por interferir en una investigación policial sobre su hijo
La familia real noruega atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La publicación del libro Hvite striper, sorte får (“Rayas blancas, ovejas negras”), firmado por los periodistas Øistein Monsen y Torgeir Pedersen Krokfjord, ha desatado una tormenta institucional y mediática que amenaza con socavar la credibilidad de la monarquía. La obra, presentada el 22 de octubre, expone con detalle las supuestas conexiones entre el consumo de drogas, la violencia y el encubrimiento familiar que rodean a Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa Mette-Marit y hermanastro de la heredera al trono, la princesa Ingrid Alexandra.
El libro, descrito como un “reportaje sobre la cocaína, las redes de narcotráfico y el hijo de la princesa heredera”, no se limita a explorar los excesos del joven de 28 años, sino que lanza acusaciones directas contra su madre. Según los autores, Mette-Marit habría intervenido activamente para proteger a su hijo cuando la policía planeaba detenerlo por primera vez en agosto de 2024, tras un episodio de violencia doméstica.
De acuerdo con la investigación, la princesa fue alertada por agentes antes del operativo, lo que le habría permitido acudir al domicilio de su hijo para eliminar posibles pruebas comprometedoras antes de que los agentes entraran. El libro asegura que, cuando la policía solicitó a Marius la entrega de su teléfono móvil, el joven entregó un dispositivo roto y sin tarjeta SIM, en presencia de su madre.
La situación cambió en la segunda detención, el 13 de septiembre de 2024, cuando las autoridades decidieron no informar a la princesa por temor a una nueva filtración. Según los periodistas, los investigadores temían que la heredera consorte volviera a entorpecer la operación. Mette-Marit solo se habría enterado del arresto después, a través de un amigo de su hijo que la llamó por teléfono fijo, lo que —según el libro— provocó una reacción de “furia y desconcierto”.
El impacto de estas revelaciones ha sido inmediato. Desde el Palacio Real de Oslo, el departamento de comunicación reconoció haber recibido una copia del libro un día antes de su publicación, pero calificó su contenido como “una recopilación de acusaciones infundadas e insinuaciones sin base”, algunas procedentes de fuentes anónimas. La Casa Real, sin embargo, ha optado por mantener un silencio institucional desde la apertura de la causa judicial.
Por su parte, los abogados de Marius Borg Høiby han declarado que no fueron informados previamente sobre el lanzamiento del libro y que están revisando su contenido. El joven, que permanece en libertad mientras espera juicio, se encuentra bajo tratamiento por adicciones y niega las acusaciones más graves.
El proceso judicial comenzará el 3 de febrero de 2026 ante el Tribunal de Oslo. Borg Høiby está acusado de cuatro violaciones a mujeres distintas, además de 32 delitos adicionales, entre ellos tráfico de drogas, agresiones a agentes, amenazas de muerte y daños a la propiedad. De ser declarado culpable, podría enfrentarse a una condena de hasta diez años de prisión.
La historia personal de Marius añade un trasfondo que ha alimentado el interés mediático. Nacido de la relación de Mette-Marit con Morten Borg, un hombre con antecedentes por violencia y posesión de drogas, creció únicamente con su madre hasta que esta contrajo matrimonio con el príncipe Haakon en 2001. Aunque fue acogido como parte de la familia real, nunca ha ostentado títulos nobiliarios ni funciones oficiales.
En Noruega, donde la monarquía suele gozar de una elevada popularidad, el escándalo ha tenido un efecto devastador en la opinión pública. Analistas locales coinciden en que el caso ha dañado la imagen de una princesa considerada durante años símbolo de modernidad y empatía.
A medida que se aproxima el juicio, la pregunta que flota en el aire es hasta qué punto Mette-Marit —una figura admirada por su lucha contra el estigma social y las adicciones— podrá preservar su credibilidad y la estabilidad de la institución a la que pertenece. Lo que parece claro es que, con este libro, la monarquía noruega se enfrenta a una de sus pruebas más difíciles en décadas, y que el desenlace del caso marcará un antes y un después en la relación entre la familia real y la justicia del país. @mundiario


