Mayra Gómez Kemp: una vida marcada por el exilio, el amor y la televisión

A lo largo de su trayectoria, Gómez Kemp disfrutó de una carrera en la que combinó el reconocimiento popular con una vida personal profundamente marcada por el amor a su familia y a su marido, Alberto Berco.
Mayra Gómez Kemp, presentadora. / RR SS.
Mayra Gómez Kemp, presentadora. / RR SS.

Mayra Gómez Kemp, una de las figuras más queridas de la televisión española, falleció dejando tras de sí un legado de talento, fortaleza y gratitud. Hace solo una semana, recibía el alta hospitalaria tras haber sufrido un accidente doméstico en su residencia de Madrid, donde vivía sola desde la muerte de su marido, el actor argentino Alberto Berco. Este incidente, que la dejó inmovilizada en el suelo durante veinte horas sin poder pedir auxilio, fue resuelto gracias a la intervención de una vecina que alertó a los servicios de emergencia. A pesar de la gravedad de la situación, Gómez Kemp, siempre optimista, relataba el suceso con humor: “Me fijé en lo altos y guapos que eran los bomberos que vinieron a rescatarme”, comentaba.

Gómez Kemp, nacida en Cuba en 1948, vivió su juventud entre La Habana y Miami, donde se exilió con su familia tras la Revolución cubana. Hija de artistas, recibió una educación marcada por la música, los idiomas y el arte, lo que moldeó su carácter abierto y su pasión por la cultura. Aunque siempre quiso retomar sus estudios universitarios en Miami, el destino la llevó a desarrollar una prolífica carrera artística que la consagró en España.

Conoció al gran amor de su vida, Alberto Berco, en un teatro en España, donde ambos trabajaban en una misma obra. A partir de entonces, Berco se convirtió en su compañero inseparable durante casi medio siglo, hasta su fallecimiento en 2021. Durante años, la pareja compartió su vida entre Madrid y Miami, rodeada de amigos y familiares, y celebrando con cenas en las que Mayra cocinaba platos cubanos tradicionales, como los patacones o la ropa vieja, mientras Berco preparaba sus famosos mojitos.

A lo largo de su carrera, Gómez Kemp se convirtió en un rostro inolvidable de la televisión española gracias a su papel como presentadora del concurso Un, dos, tres, donde compartió pantalla con figuras como Chicho Ibáñez Serrador y Bigote Arrocet. Su trabajo en el programa le valió el cariño de toda una generación de espectadores y varios galardones, entre ellos cuatro TP de Oro. En 2013, la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión le otorgó un premio a toda su trayectoria, un reconocimiento que ella siempre valoró profundamente.

A pesar del éxito y la fama, quienes la conocieron destacaban su humildad y cercanía. Nunca dejó de responder a las llamadas de amigos y periodistas, y mantuvo su buen humor incluso en los momentos más difíciles de su vida. La publicación de sus memorias, Hasta aquí puedo leer, fue uno de los momentos clave en su carrera, donde compartió las lecciones de su vida personal y profesional, afirmando que la clave de su felicidad había sido encontrar al hombre adecuado para compartir su camino.

Mayra Gómez Kemp cierra así un ciclo de vida, marcada por el exilio, el amor y la televisión, para reencontrarse, como ella misma decía, con “el hombre de su vida”. Su legado permanecerá vivo en el corazón de quienes crecieron viéndola en la pequeña pantalla y en aquellos que la conocieron más allá de las cámaras. Descanse en paz una mujer que supo ganarse un lugar privilegiado en la memoria colectiva de España. @mundiario

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