Jonathan Bailey, el galán de Los Bridgerton, es elegido el hombre más sexy del mundo
Hay títulos que definen carreras y otros que las confirman. En el caso de Jonathan Bailey, el flamante “hombre más sexy del mundo” según la revista People en 2025, su coronación no solo consagra su atractivo, sino una nueva idea de lo que significa ser deseable en Hollywood: la de un hombre que combina talento, sensibilidad y autenticidad en un mismo cuerpo, y que no tiene miedo de mostrarse tal como es.
El actor británico, conocido por sus papeles en Los Bridgerton, Broadchurch, Wicked y la próxima entrega de Jurassic World, recibe así el testigo de John Krasinsky, que ostentó el título en 2024, y de Patrick Dempsey, en 2023. Pero a diferencia de sus predecesores, Bailey es el primer hombre abiertamente homosexual en ser nombrado el más sexy del planeta por la publicación estadounidense desde que esta instauró el reconocimiento hace 40 años. Un hito que lo convierte, más que en un rostro bonito, en un símbolo de cambio.
Cuando People lanzó su portada, el revuelo fue inmediato. No solo por las imágenes en las que Bailey aparece comiendo helado o disfrutando del sol con una sonrisa desarmante, sino por lo que representa su elección: un canon que deja atrás la rigidez heteronormativa del pasado y abraza la pluralidad del deseo contemporáneo. La belleza, parece decir esta portada, ya no se mide en músculos ni mandíbulas cuadradas, sino en autenticidad, vulnerabilidad y humanidad.
Bailey, que asegura sentirse “tremendamente honrado”, ha llevado una carrera que combina la sofisticación del teatro británico con la exposición masiva de las superproducciones de Netflix y Hollywood. Sin embargo, su atractivo real no está solo en su rostro o en su acento oxfordiano: está en su honestidad. “Prefiero coger la mano de mi novio en público o poder poner una foto de mi cara en Tinder y no estar preocupado por eso antes que por conseguir un papel”, dijo en una entrevista hace un par de años. Y esa frase, más que ninguna sesión de fotos, explica por qué el mundo lo percibe como sexy.
Más que un rostro bonito
El ascenso de Bailey en los últimos cinco años es el de alguien que ha aprendido a ser deseado sin perder su esencia. Su papel de Anthony Bridgerton en la popular serie de Netflix lo convirtió en un referente de elegancia y contención emocional, mientras que su trabajo en Wicked y Compañeros de ruta demostró su versatilidad como actor. En todos ellos, su magnetismo no radica en la perfección, sino en una mezcla de fragilidad y fuerza que lo hace profundamente humano.
Un nuevo canon de deseo
El hecho de que People haya elegido a Bailey no solo refleja su carisma individual, sino también una evolución cultural. La sensualidad ya no se impone, se comparte. Ya no se basa en la distancia, sino en la cercanía. En una época en la que las redes sociales diluyen el misterio de las estrellas, Bailey encarna una nueva forma de magnetismo: el de alguien que puede reírse de sí mismo, hablar de Shakespeare y, al mismo tiempo, defender abiertamente los derechos de la comunidad LGTBIQ+.
El poder de ser uno mismo
Fundador de The Shameless Fund, una organización que apoya a jóvenes del colectivo, Bailey utiliza su fama como plataforma para promover la libertad de ser sin culpa. Su victoria no es solo personal, sino colectiva: representa a quienes durante años creyeron que debían ocultarse para brillar.
En el fondo, que Jonathan Bailey haya sido nombrado el hombre más sexy del mundo no es un capricho editorial, sino una declaración de principios. Porque el deseo, como el arte o la verdad, se vuelve irresistible cuando nace de la autenticidad. Y eso —más que los abdominales o las luces de Hollywood— es lo que hace que este actor británico brille con tanta fuerza. @mundiario