Emilia Clarke estuvo a punto de morir tras la primera temporada de Game of Thrones

Emilia Clarke, actriz. HBO.
Emilia Clarke, actriz. / HBO.

La propia actriz ha confesado que sufrió dos aneurismas cuando el éxito apenas estaba tocando a su puerta.

Emilia Clarke estuvo a punto de morir tras la primera temporada de Game of Thrones

Emilia Clarke estuvo a punto de morir luego de la primera temporada de Game of Thrones. La propia actriz, que da vida a poderosa Daenerys Targaryen en la aclamada serie de HBO, ha confesado que sufrió dos aneurismas cuando el éxito apenas estaba tocando a su puerta.

En un artículo escrito en primera persona y publicado en el famoso The New Yorker la estrella se ha sincerado sobre el calvario que vivió hace unos años.

“Nunca he contado en público esta historia, pero este es el momento”, arranca su testimonio. “Estaba aterrada. Aterrorizada por la atención, por un negocio que apenas entendía, por hacer honor a la confianza que los creadores de Tronos habían puesto en mí. Me sentí, en todos los sentidos, expuesta. En el primer episodio aparecí desnuda y a partir de ahí siempre me hice la misma pregunta: ‘Haces de una mujer fuerte y, sin embargo, te quitas la ropa. ¿Por qué? ¿Cuántos hombres debo matar para demostrar mi valía?”, recordó sobre sus inicios en la televisión de la mano de la historia medieval más importante de todos los tiempos.  

En esa línea, Clarke ha detallado que para entonces “convertirse en un ejemplo a seguir” fue demasiado estresante para ella. “Las jóvenes se vestían con pelucas de rubio platino y túnicas para ser Daenerys”, dijo, al tiempo que agregó que para sobre llevar toda esta situación tuvo que recurrir a un entrenador personal.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Pero la verdadera pesadilla comenzó luego de esto. “Sentí como si una banda elástica me apretara el cerebro. Intenté ignorar el dolor, pero no pude. Le dije a mi entrenador que tenía que tomar un descanso”, revive. “Casi arrastrándome llegué al vestuario. Llegué al baño y me arrodillé, con náuseas. Mientras el dolor me taladraba la cabeza cada vez más. Sabía lo que estaba sucediendo: mi cerebro estaba tocado”, revela.

En el relato, Emilia destaca que ese día una mujer la encontró completamente devastada y llamó a una ambulancia. “Vino a ayudarme y entonces todo se volvió borroso. Recuerdo el sonido de una sirena, una ambulancia; escuché nuevas voces, alguien diciendo que mi pulso era débil, mientras yo vomitaba bilis. Alguien encontró mi teléfono y llamó a mis padres”, cuenta.

“Una nube de inconsciencia se posó sobre mí. Como nadie sabía qué me pasaba, los médicos y las enfermeras no podían administrarme medicamentos para aliviar el dolor. Finalmente me hicieron una resonancia magnética, una exploración del cerebro. El diagnóstico fue rápido y siniestro: una hemorragia subaracnoidea, un tipo de accidente cerebrovascular potencialmente mortal, causado por una hemorragia en el espacio que rodea el cerebro. Tuve un aneurisma, una ruptura arterial”, confiesa la actriz.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Tras sobrevivir a aquello, la actriz tuvo que someterse a una intervención de tres horas. “Cuando desperté, el dolor era insoportable. No sabía dónde estaba. Tenía un tubo en la garganta y estaba reseca y con náuseas. Me sacaron de la UCI después de cuatro días y me dijeron que el gran obstáculo era superar las dos primeras semanas. Si lo conseguía sin complicaciones, era posible una buena recuperación. Una noche, después de haber pasado esa marca de las dos semanas, una enfermera me despertó y, como parte de una serie de ejercicios cognitivos, me preguntó cómo me llamaba. Mi nombre completo es Emilia Isobel Euphemia Rose Clarke. Pero no podía recordarlo. De mi boca salían palabras sin sentido alguno y entré en pánico. Nunca había experimentado un miedo como ese. Podía ver mi vida pasar por delante y no valía la pena vivirla. Yo soy actriz, necesito recordar mis textos y ahora no podía recordar ni mi nombre”, expone en su relato. “En mis peores momentos, llegué a pedir a los médicos que me dejaran morir. Mi trabajo, todos mis sueños, están centrados en el lenguaje y en la comunicación. Sin eso, estaba perdida”, revela.

Luego fue sometida a una segunda operación y esta vez, los resultados tampoco fueron favorables. "Me pasé otra vez un mes en el hospital y por momentos perdí toda esperanza. No podía mirar a nadie a los ojos. Sentía una ansiedad terrible, tenía ataques de pánico”, recuerda la famosa. “Estaba convencida de que no iba a sobrevivir".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El final de la historia es digno de una película: Emilia salió del hospital, recupero su salud y también la esperanza, y desde entonces dedica parte de su tiempo a una asociación benéfica de Reino Unido y Estados Unidos.

“Se llama SameYou, y tiene como objetivo brindar tratamiento a las personas que se recuperan de lesiones cerebrales. "Les doy las gracias a mi madre y mi hermano, a mis médicos y enfermeras, a mis amigos. Todos los días echo de menos a mi padre, que murió de cáncer en 2016 y a quien nunca podré agradecer lo suficiente que me sostuviera la mano hasta el final”, concluye la famosa, y añade una frase que nos tranquiliza a todos: “Ahora estoy al cien por cien”. 

¡Así que tenemos Daenerys Targaryen para rato! @mundiario

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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