Mario Cipollini en alerta médica: el corazón del mito del sprint vuelve a encender las alarmas
El ciclismo vuelve a contener la respiración por uno de sus símbolos más fulgurantes. Mario Cipollini, figura irrepetible del sprint y campeón del mundo en 2002, afronta un nuevo capítulo en su historial médico tras ser ingresado en Ancona por irregularidades en su ritmo cardíaco. El aviso lo dio su propio monitor interno, un loop recorder que captó alteraciones suficientes para obligar a los especialistas a reaccionar de inmediato y someterlo a un examen profundo.
De acuerdo a los informes publicados por la prensa italiana, el equipo del doctor Antonio Dello Russo realizó un estudio electrofisiológico para identificar la zona del corazón que estaba generando las anomalías. La intervención transcurrió sin incidentes y deja abiertas varias posibilidades, incluida la implantación de un desfibrilador subcutáneo para prevenir complicaciones futuras. Cipollini lo explicó con naturalidad: el dispositivo “marcó que algo no iba bien”, y ahora toca analizar qué parte del sistema eléctrico responde de manera defectuosa.
Lejos de esconderse, el excorredor envió un mensaje de tranquilidad a sus seguidores al confirmar que el procedimiento “salió bien”. A sus 58 años, el italiano combina serenidad con un punto de nostalgia: preferiría estar entrenando en bicicleta, pero acepta que la vida a veces impone su propio recorrido. Aun así, confía plenamente en los especialistas que le rodean, a quienes considera “extremadamente bien preparados” para manejar un cuadro de riesgo.
Los contratiempos cardíacos no son nuevos para él. Cipollini ya había pasado por quirófano por una arritmia, un puente miocárdico y una miocarditis viral que le obligó a frenar incluso cuando decía sentirse fuerte. Aquellos episodios dejaron cicatrices no solo médicas, sino también emocionales, y hoy vuelven a recordar que el corazón del campeón, el que tantas veces rugió en los últimos metros de un sprint, reclama atención constante.
La noticia ha provocado una corriente de apoyo en el mundo del ciclismo, donde su figura sigue siendo reverencial. Más de 190 victorias, 42 etapas del Giro y una personalidad inconfundible mantienen vivo el mito, ahora también convertido en empresario con su propia marca de bicicletas. El ‘Rey León’ está estable y en recuperación, a la espera de resultados que marcarán sus próximos pasos. Y, como siempre, lo hace con la mirada del que jamás deja de pedalear. @mundiario


