Chiara Ferragni y el desafío de reconstruir su imperio tras el escándalo Pandoro Gate
La carrera empresarial de Chiara Ferragni, una de las figuras más influyentes del mundo digital y de la moda, atraviesa su momento más delicado. El escándalo conocido como Pandoro Gate, vinculado a la venta de productos con supuestos fines benéficos, ha erosionado su reputación y ha tenido un impacto devastador en sus negocios. En un intento por revertir la situación, Ferragni ha impulsado una ampliación de capital de 6,4 millones de euros para sostener Fenice, la compañía que agrupa sus marcas y que ha visto cómo sus beneficios se desplomaban en los últimos meses.
Un imperio en crisis
El declive financiero de Fenice ha sido vertiginoso. En 2023, la empresa aún registraba beneficios de 12 millones de euros, una caída ya notable frente a los 14,3 millones de 2022. Sin embargo, la verdadera sacudida llegó en 2024, cuando la facturación se redujo a menos de dos millones y las pérdidas acumuladas superaron los 10 millones de euros. La polémica en torno a los pandoros, que estalló en diciembre de 2023, ha supuesto la cancelación de contratos publicitarios clave y un deterioro de la confianza de consumidores y empresas en la marca Ferragni.
Para hacer frente a esta crisis, la influencer y su equipo han aprobado una inyección de capital liderada por Sisterhood, la sociedad a través de la cual gestiona su conglomerado empresarial, y su socio mayoritario, Alchimia. Según medios como Il Corriere della Sera, la decisión responde a una estrategia de “reconstrucción social” de la empresa, con el objetivo de devolverle estabilidad y credibilidad en el mercado.
Las secuelas del Pandoro Gate
El escándalo de los pandoros sigue persiguiendo a Ferragni. La fiscalía de Milán sostiene que la marca Balocco vendió estos bizcochos navideños con su imagen a un precio tres veces superior al habitual, prometiendo que los ingresos serían donados al hospital infantil Regina Margherita de Turín. Sin embargo, la donación ya se había realizado previamente y no dependía de las ventas, lo que provocó la indignación de los consumidores y derivó en una demanda colectiva.
Aunque la influencer llegó a un acuerdo con las asociaciones de consumidores, comprometiéndose a donar 200.000 euros a iniciativas solidarias y afrontando una multa de un millón de euros, la fiscalía ha mantenido su acusación. Ferragni deberá comparecer ante el tribunal el próximo 23 de septiembre por cargos de promoción engañosa, en un caso que también afecta a la venta de huevos de Pascua con supuestos fines benéficos.
Un intento de resurgir
A pesar de la crisis, Ferragni ha comenzado a recuperar su presencia en la esfera pública. Tras meses de retiro digital, ha regresado a los grandes eventos internacionales de moda, como las Semanas de la Moda de Milán y París, e incluso hizo una aparición en la gala de los Premios Goya en España. Su cuenta de Instagram, que en su apogeo contaba con 30 millones de seguidores, ha visto una leve caída hasta los 28,7 millones, pero sigue siendo su principal plataforma de influencia.
En lo personal, su separación del rapero Fedez, con quien tiene dos hijos, ha añadido más controversia a su figura pública. Ferragni rompió su silencio en enero con un comunicado en el que acusaba a su expareja de múltiples infidelidades y de haber dudado de su matrimonio días antes de celebrarse. Mientras su empresa lucha por recuperar la estabilidad, la influencer ha encontrado una nueva ilusión junto a Giovanni Tronchetti, heredero del gigante Pirelli.
El desafío de Chiara Ferragni es monumental. La crisis de su imagen y de su empresa pone a prueba su capacidad para reinventarse y recuperar la confianza de su público y de los inversores. Su caso es un ejemplo de cómo la reputación digital puede tambalearse en cuestión de meses y de lo difícil que resulta reconstruir un imperio cuando la confianza se ha visto dañada. Con un juicio pendiente y una estrategia de salvamento financiero en marcha, el futuro de Ferragni sigue siendo una incógnita. @mundiario


