Spa desnuda a los grandes: de Alonso a Hamilton, ruina total
Hay fines de semana que no se salvan ni con lluvia. Spa, uno de los últimos templos sagrados de la F1, ha vuelto a desnudar a varios mitos del paddock: Alonso saldrá 19º, Hamilton ni pasó de la Q1 y Sainz, otra vez náufrago, quedó 15º. Los números no engañan: esta vez, no hay consuelo.
Aston Martin y su AMR25 se han convertido en una metáfora de frustración. Cambian alerones, reinventan reglajes, cruzan los dedos… pero no avanza. Lo peor no es salir penúltimo: es la resignación de Fernando cuando dice que “no pediría ni cambio de flap”. El coche es lento. Y punto.
Hamilton no trompeó, pero sí erró, pisando fuera en Raidillon. Ya ni la épica lo rescata. Mientras tanto, Sainz vive entre espejismos: del 6º del esprint a un 15º que escuece. La zona media es una trituradora y Williams sigue sin entender que los neumáticos también se gestionan.
Arriba, McLaren volvió a sonreír gracias a un Norris que no necesitó bordar su vuelta para llevarse la pole. Piastri, Leclerc y Verstappen completan un póker que promete tensión en la salida. Lo de siempre arriba, sí, pero con nuevos rostros que hacen ruido y suman podios.
Lo que ocurre en Spa no se queda en Spa. Se amplifica. Porque aquí cada error se castiga y cada acierto se graba en la memoria. Pero cuando los históricos arrastran sus coches por la grava o se quedan fuera a la primera, no hay nostalgia que los salve. Solo silencio. Y titulares crueles. @mundiario


