De la Rosa defiende a Honda y se agarra a Newey: “el liderazgo es incuestionable”
Pedro de la Rosa apareció cuando más duele: cuando el ruido ya se había instalado y el pesimismo empezaba a contagiar. Antes de que hablaran Alonso y Krack, y después de que Stroll abriera la caja de los truenos, el español tuvo que salir ante la prensa como ‘team representative’ para poner orden en el relato. Y no lo hizo con paños calientes: Aston Martin va con retraso.
La frase, recogida en una entrevista que ofreció al diario As, que define el momento fue tan clara como incómoda: “No se arreglará en una noche ni en cinco minutos”. De la Rosa no vendió humo, pero tampoco compró el funeral anticipado. Reconoció que están “recuperando y aprendiendo”, y que el AMR26 está atravesando el tipo de parto que siempre se convierte en titular fácil: problemas, tandas cortas, y un test que deja más dudas que certezas.
Lo interesante llegó cuando el discurso apuntó al motor. En un deporte donde la tentación de buscar culpables es casi automática, De la Rosa evitó el dedo acusador hacia Honda. Ni una palabra de reproche. Al contrario: defendió el valor de ser equipo oficial, subrayando que la alianza tiene “muchos puntos positivos”, aunque admitió que les gustaría contar con más equipos con motor Honda para acumular datos y vueltas.
Ahí está la clave: Aston Martin no se queja de su elección, la asume. “Es nuestra elección y tenemos que explotar los beneficios, no las debilidades”, remarcó. En una F1 donde el victimismo se usa como escudo, ese mensaje suena casi revolucionario. Y también es una forma de proteger el proyecto cuando la temporada aún no ha empezado.
Y entonces llegó el nombre que lo cambia todo: Adrian Newey. De la Rosa no dejó lugar a interpretaciones: “El liderazgo de Adrian es incuestionable”. Lo más potente no es la frase, sino lo que implica: cuando Newey habla, el equipo no duda. No hay dispersión, no hay reuniones eternas, no hay “ya veremos”. Hay dirección. Y en un equipo que durante años vivió en la tierra de nadie, eso vale más que una décima.
Aston Martin no promete milagros. De la Rosa tampoco. Pero sí dibuja una línea de esperanza: la de un equipo que sabe que está mal… y que por primera vez en mucho tiempo cree que tiene el mapa para salir del laberinto. @mundiario


