Lewis Hamilton reinicia en Ferrari: nuevo ingeniero y ruptura con su representante

El piloto británico pierde a su hombre de confianza, ahora rumbo a Cadillac.
Lewis Hamilton. /  @ScuderiaFerrari
Lewis Hamilton. / @ScuderiaFerrari

Lewis Hamilton necesitaba un corte limpio. Después de un 2025 frustrante —el primero sin podios en toda su carrera en Fórmula 1—, el británico ha entendido que en Ferrari no bastaba con cambiar el coche: había que cambiar el aire. Y el destino, por motivos propios y ajenos, le ha puesto dos sacudidas en el entorno que definen algo más profundo que un ajuste de organigrama: definen una nueva forma de trabajar, de comunicarse y de sobrevivir en Maranello.

La primera novedad es la más determinante porque afecta al corazón del pilotaje moderno: el ingeniero de carrera. Riccardo Adami, que no terminó de conectar con Lewis en su primer año juntos, deja de ser su voz en la radio. En Mercedes, Hamilton vivió una relación sólida y casi simbiótica con Peter Bonington, ese enlace que convierte la información en confianza y la confianza en décimas. Con Adami, en cambio, la química no cuajó y la tensión se filtró en varios mensajes de radio, especialmente cuando el rendimiento se desplomaba.

Ferrari, consciente de que la comunicación es un motor invisible, ha recolocado a Adami en un puesto de peso: jefe de la Academia de Pilotos y del departamento de pruebas. Y en su lugar, según informan distintos medios, entrará Cedric Michel-Grosjean, un ingeniero procedente de McLaren donde trabajaba como ingeniero de rendimiento de Oscar Piastri. No es un simple cambio de nombres: es un cambio de acento, de método y de mentalidad dentro del box.

La segunda sacudida llega fuera del garaje, pero no por ello pesa menos. Hamilton se separa de Marc Hynes, uno de sus hombres de confianza, ex piloto y amigo desde categorías inferiores. Según el Daily Mail, Hynes habría fichado por Cadillac en su desembarco en la Fórmula 1 y dejará de estar al cargo de Project 44, la empresa de representación del heptacampeón, además de los asuntos del propio piloto. En un deporte donde la estabilidad mental es tan valiosa como el grip, perder a tu escudo personal no es una anécdota.

Y sin embargo, el contexto invita a pensar que Hamilton busca precisamente eso: una limpieza. Un reset. Un año dos que no sea repetición, sino respuesta. El británico ya ha dejado pistas de que el SF-26 puede ser un punto de inflexión —lideró el test de Barcelona—, pero la Fórmula 1 no perdona la ilusión si no viene acompañada de estructura. Lewis necesita un Ferrari que lo entienda y un entorno que no lo desgaste.

Porque el gran reto de Hamilton en Maranello ya no es demostrar que sabe ganar: eso lo ha demostrado siete veces. Su desafío es más cruel y más humano: volver a encontrarse. Y a veces, para reencontrarse, hay que romper cosas. Cambiar voces. Cambiar manos. Cambiar compañía. Ferrari le está dando ese nuevo escenario. Ahora falta lo único que siempre decide la historia: que el cronómetro vuelva a creer en él. @mundiario

Comentarios