Claves para entender lo que puede pasar en el GP de Mónaco 2025
El Gran Premio de Mónaco vuelve a presentarse como un teatro de tensión milimétrica, donde la velocidad pura cede el protagonismo a la precisión quirúrgica. En este escenario inigualable por historia y glamour, Lando Norris parte desde la posición soñada. Pero en el Principado no basta con ser rápido: hay que ser perfecto, algo casi imposible en Mónaco.
La pole le da ventaja, sí, pero tener a Charles Leclerc detrás —hambriento, herido y ante su afición— garantiza que el británico no tendrá un respiro. El monegasco, y Ferrari en general, no han tenido un arranque de temporada ideal, pero podrían transformar esa frustración en motivación. Es su momento para romper una dinámica negativa que, de continuar así, será irreversible en la lucha por los títulos de este año.
Todo lo contrario ocurre en McLaren. Los de Woking siguen en lo suyo, acaparando el protagonismo incluso en un circuito en el que aparentemente el veloz MCL39 podía partir con cierta desventaja.
Norris buscará romper el maleficio que ha impedido a McLaren sumar su triunfo número 16, el último logrado en 2008 con Lewis Hamilton en sus filas. Pero tampoco hay que perder de vista a Oscar Piastri, líder del campeonato, quien marcó el tercer mejor tiempo en la clasificación.
¿Podrán remontar Max y Lewis?
Mientras tanto, Verstappen y Hamilton afrontan una carrera incómoda desde posiciones retrasadas. Necesitan algo más que velocidad: una estrategia brillante, un coche que no falle y, por qué no, algo de caos en cabeza. No sería la primera vez que Mónaco castiga a los favoritos y corona a un audaz. En los años noventa ocurrió algo similar con el fallecido Ayrton Senna.
El brasileño de McLaren no consiguió la pole en 1992 ni en 1993; sin embargo, a pesar de no contar con el mejor coche del paddock, logró dos victorias memorables. En 1992, en particular, superó de forma heroica a Nigel Mansell, quien terminó exhausto tras el enorme desgaste que sufrió intentando dar caza al veloz piloto paulista.
El ajedrez de Montecarlo
Además de la maestría al volante, la clave para que un giro radical provoque cambios en la carrera serán las dos paradas obligatorias y el tráfico constante. La carrera será más ajedrez que esprint, y quien combine sangre fría con reflejos de acero se llevará el premio. Porque en Mónaco, más que correr, se sobrevive. Este domingo, solo uno escribirá su nombre en el mármol del Principado. @mundiario


