Checo Pérez asume el reto de Cadillac tras un test complicado
Checo Pérez cerró su pretemporada con Cadillac en Bahréin con un décimo puesto y una diferencia considerable respecto al mejor tiempo marcado por Charles Leclerc. Sin embargo, el piloto mexicano no se mostró alarmado por la distancia en el cronómetro y asumió que el arranque del proyecto sería exigente.
“Sabíamos que iba a ser un comienzo muy duro”, reconoció Checo en declaraciones recogidas por Motorsport tras bajarse del monoplaza antes de cederlo a Valtteri Bottas. El tapatío dejó claro que ahora mismo el foco no está en los tiempos absolutos, sino en identificar las debilidades del coche y sumar kilómetros. Para él, esa es la prioridad lógica en un equipo que está dando sus primeros pasos en la Fórmula 1.
Pérez destacó que el equilibrio del coche es positivo y que el equipo ha progresado sesión tras sesión. La prioridad, explicó, es encontrar carga aerodinámica y afinar detalles técnicos que permitan traducir ese balance en rendimiento puro por vuelta. El objetivo inmediato no es pelear arriba, sino construir bases sólidas.
Cadillac afronta un desafío mayúsculo: desarrollar más rápido que los equipos consolidados. Checo fue claro al señalar que la primera mitad del año será determinante para sentar estructuras, optimizar procesos y acelerar la evolución del monoplaza. El margen de mejora es amplio, pero también lo es la exigencia del campeonato.
Tras un año sabático después de su salida de Red Bull, Pérez encara esta nueva etapa con realismo y ambición. Melbourne marcará el inicio oficial del reto, y aunque la brecha con los líderes es evidente, en Cadillac confían en que el trabajo constante pueda reducirla carrera a carrera. @mundiario


