Poca conciencia entre los pescadores ante la eólica marina
Unos 9.000 barcos se dedican a la pesca en España y en su inmensa mayoría se verán afectados por los aerogeneradores marinos a instalar en aguas noratlánticas.
Este sábado, con la lluvia de mediodía, unos 300 pescadores de Galicia y Asturias se concentraron ante el edificio sede que la Delegación del Gobierno en Galicia tiene en la ciudad de A Coruña.
Si consideramos que más de la mitad de los pescadores españoles trabajan en barcos de ambas comunidades autónomas, es muy probable que se pregunten (como lo hemos hecho nosotros mismos) qué importancia se concede a la eólica marina para movilizarse contra ella tan escaso número de teóricos afectados.
Pues bien: la industrialización de Atlántico Norte y el Cantábrico pone en peligro un importante número de puestos de trabajo en la mar: más de 10.000, sin contar cántabros y vascos. A todo esto hay que añadir la existencia entre Galicia y Asturias de vías o canales que secularmente utilizan millones de aves, pájaros, peces y mamíferos marinos para, al menos dos veces cada año, trasladarse de Europa a África y viceversa.Significadamente sardinas, jurel, bonito, caballa, etc.- de la que se sustenta una muy importante parte de la población de toda la cornisa noratlántica y de España, industria conservera, marisqueo y la miticultura (acuicultura marina del mejillón), que proporcionan a País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia, importantes rendimientos económicos con fuerte incidencia en sus respecticos PIB. Son aguas de las que, además, se extraen cigalas, pulpo, rape, sardinas, jurel, caballa, anchoa, bonito y otras variadas especies comerciales muy estimadas en los mercados y la hostelería en general.
La industrialización por la eólica marina de estos mares afecta de forma muy negativa al sector pesquero, marisquero y conservero: no se puede compatibilizar la producción de energía eléctrica mediante los aerogeneradores marinos porque la generación de ruidos provocados por el giro de las aspas situadas a un mínimo de 150 metros de altura, la vibración de las aguas y las sombras que dichos aerogeneradores proyectan al mar, así como las corrientes electromagnéticas que generan los cables de conexión en tierra con las torres eólicas espantan a peces, mamíferos marinos y aves y pájaros produciendo, en muchas casos, la muerte de numerosos ejemplares.
Hay que añadir a todo ello el perjuicio que ocasiona al sector pesquero la prohibición de que los barcos se aproximen en sus tareas de pesca a los citados aerogeneradores y la navegación por fuera de los 19 polígonos de eólicos que se instalarán en las proximidades -entre 21 y 35 kilómetros- de las costas de las cuatro comunidades autónomas, algo que va también en perjuicio de la pesca porque se emplea más tiempo de navegación y, por tanto, mayor consumo de combustible.
A mayor abundamiento, habrá que esperar a que se aclare el grado de afectación de dichos polígonos eólicos a la navegación comercial e incluso a los buques de la Armada y de investigación marina, especialmente en las proximidades del. separador de tráfico marítimo de Fisterra, frente a las costas de Galicia.
Hay que decir asimismo que la pesca en general actúa beneficiosamente en nuestros ecosistemas marinos. Su tarea se puede ver asimismo perjudicada por cuanto no podrán acceder los barcos pesqueros a buena parte de los mejores caladeros en los que faena la flota de las cuatro comunidades ya mencionadas del Cantábrico y Noroeste .
Los pescadores no se oponen a las energías renovables. Tampoco a la lucha contra el cambio climático, la soberanía alimentaria, etc., pero son conscientes del,peligro que despierta la eólica marina si esta, como parece, se prioriza a la pesca. @mundiario