Pablo González Mariñas: “Era el momento de expresar la memoria y la intuición del futuro”

Marcelino Fernández Mallo, Pablo González Mariñas y Xulio L. Valcárcel. / Mundiario
Marcelino Fernández Mallo y Xulio L. Valcárcel presentaron en A Coruña el libro de Pablo González Mariñas titulado Aquellos veranos de tedio.

Pablo González Mariñas, uno de los referentes incuestionable en la reconstrucción institucional de Galicia, presentó ayer en A Coruña su libro legado Aquellos veranos de tedio en ejemplar publicado por la editorial Medulia. Acompañaron al autor el editor, Xulio López Valcárcel, y el economista y escritor, colaborador de MUNDIARIO, Marcelino Fernández Mallo

Xulio L. Valcárcel destacó la brillante carrera de González Mariñas en el ámbito universitario, y su trayectoria por las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, la Central de Barcelona y la de Santiago de Compostela, así como su prolífica actividad investigadora en materia jurídica que le valió recibir la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, entre otras distinciones. Igualmente recalcó su trascendente papel en la política gallega, en la cual jugó un papel esencial durante una etapa en la que Galicia se jugaba su futuro como entidad territorial y política. 

Por su parte, Marcelino Fernández Mallo realizó una completa semblanza de Aquellos veranos de tedio que calificó como "obra maestra" y comparó con el Libro do desasosego, de Pessoa, El Danubio, de Magris, a La vuelta al día en ochenta mundos, de Cortázar, y sobre todo con el volumen Ensayos de Montaigne. Para Fernández Mallo, la obra trasciende los géneros conocidos y se convierte en una especie de portentoso artefacto literario con elementos de la novela, el relato, el ensayo, la crónica, la biografía o, incluso la poesía. 

Aunque no sean puramente unas memorias, sí hay mucha memoria en la obra, una “memoria pensada e repensada, dotada dun tempo, que se analiza, e dun espazo que se describe dende o sentimento”. El economista gallego señaló que el libro era el resultado de un proyecto en el que destacaba una estructura original, un estilo erudito en el que abundan las citas y la retranca, y un desdoblamiento del personaje central que representa una auténtica novedad en la literatura contemporánea. 

Ejemplares del libro de Pablo González Mariñas. / Mundiario

Finalmente, Fernández Mallo quiso interpretar Aquellos veranos de tedio como “un epistolario, quizais inconsciente ou encuberto, de cartas de amor. Amor ás mulleres que amou Pablo, por suposto. Amor á súa patria, Galicia, e á súa cidade, A Coruña. Amor ao coñecemento e ao ensino. Amor á literatura, sobre todo á francesa, e á palabra, ao léxico preciso. En concreto, amor a Flauvert e a Proust. Amor a Borges tamén, e á poesía. Amor á rebeldía e á utopía. Amor ao Dereito e ao latín. Amor a algúns cans e a algunhas cousas. Amor ao pasado feito presente. Amor ós antergos, á familia e ós amigos. Para resumir, cartas de amor a la vida.” 

Pablo González Mariñas, que también ha colaborado en MUNDIARIO, expresó su interpretación de la literatura como “un magnífico camiño para imbricar o interior e o exterior persoal. En palabras de Goethe, trátase da sístole e a diástole, o aspirar e o expirar; diríamos que é tanto como expeler con palabras o que un leva dentro: os sentimentos, amores, paixóns, ilusións, o transcurso do tempo, o avellentar paseniño… e tantas outras cousas.” 

Asistentes a la presentación del libro de Pablo González Mariñas. / Mundiario

La política como ejercicio abierto

El autor de Aquellos veranos de tedio quiso compartir con los asistentes algunos objetivos que se planteó al escribir la obra presentada, y que serían una concepción de la política como ejercicio abierto, “como abrir a alma aos demais”; el valor del cambio respecto de la coherencia inmutable; el combate contra la futilidad de la verdad y la necesidad imperiosa de su reconquista frente a tanta mentira y desvergüenza; el desprecio a la codicia, ese motor del mundo de hoy; finalmente, el valor de la utopía, “porque a vida non pode ser conformismo e bocexo, debemos renunciar a estas actitudes pasivas e conformistas”, subrayó González Mariñas. 

Como síntesis de los objetivos de Aquellos veranos de tedio, su autor señaló que intentó conseguir una expresión armónica, tolerable y creíble entre realidad y ficción, entre coherencia y rebeldía y entre forma y fondo, por encima de las contradicciones y del “maldito binomio practicismo-utopía”. González Mariñas terminó su alocución deseando a los asistentes, así como al resto de lectores de su obra, que disfrutasen con esa travesía y con esa aventura, las cuales, “mezcladas en juego centáurico, dan travesura”. @mundiario