Manuel López Foxo y el realismo político: una lección para el nacionalismo gallego actual

El nuevo libro del poeta y ensayista revisita la Segunda República, la Transición y el presente para reclamar un nacionalismo más dialogante y realista, inspirado en Castelao y Bóveda. Compila así sus artículos en MUNDIARIO.
El libro A construción da nación desde o realismo político, de Manuel López Foxo. / Mundiario
El libro A construción da nación desde o realismo político, de Manuel López Foxo. / Mundiario

La publicación del libro A construción da nación desde o realismo político, de Manuel López Foxo, reabre un debate que desborda lo literario. En su presentación, celebrada con la participación de Xavier Campos —autor del prólogo—, Mariña Bello e Ismael González, director de la editorial ferrolana Libros Lorref, el autor ya dejó claro que su libro no es un mero ejercicio de memoria: es una interpelación directa al presente político gallego, en el que compila sus artículos en MUNDIARIO.

Foxo, poeta, ensayista y columnista nacido en Ortigueira en 1960, reivindica en esta obra una lectura crítica del nacionalismo gallego, especialmente del periodo de la Transición. A la vez, propone recuperar la experiencia política del Partido Galeguista de Castelao y Alexandre Bóveda, al que considera un “faro” de realismo político, diálogo y generosidad, valores que —sostiene— podrían iluminar el debate actual sobre la nación y la identidad gallega.

Un libro que es reflexión y propuesta

La obra reúne artículos publicados por Foxo en los últimos años en la edición Galicia de MUNDIARIO, textos que recorren casi un siglo de historia: desde la Segunda República hasta la actual década de incertidumbres. “Más que una mirada ideológica, es una mirada de país”, explica el autor, quien recuerda que no existe una única forma de comprender Galicia… y que también hay quienes no tienen “mirada de país” alguna.

El hilo conductor del libro es el realismo político, entendido como la capacidad de acercarse a otras perspectivas y de reconocer que, en las encrucijadas históricas, incluso quienes están comprometidos con Galicia pueden equivocarse en el camino elegido. Es un recordatorio, afirma Foxo, de que construir un país exige tanto convicción como pragmatismo.

La lección republicana

El primer bloque del libro reivindica la figura de Enrique Rajoy Leloup —abuelo del expresidente Mariano Rajoy—, jurista conservador que, sin ser nacionalista ni de izquierdas, jugó un papel central en la elaboración del Estatuto de Autonomía de 1932 junto a Alexandre Bóveda. A ambos los describe Foxo “trabajando codo con codo”, dejando atrás diferencias ideológicas para articular un proyecto político estable para Galicia.

Es un periodo que, según el autor, debería inspirar al nacionalismo actual. Entre 1931 y 1932, el debate sobre la autonomía gallega transitó desde la fórmula de “Estado libre” hasta “región autónoma”. Esa flexibilidad, afirma, demuestra una voluntad inequívoca de avanzar, negociando con el marco político disponible sin renunciar al horizonte nacional propio.

Transición: luces y sombras

Foxo no evita la crítica. A su juicio, durante la Transición el nacionalismo gallego no actuó con el mismo realismo que la generación republicana. Lamenta especialmente la disolución del Consello de Forzas Políticas Galegas, la fragmentación interna y el escaso peso del exilio gallego en comparación con Euskadi o Catalunya, pese a contar con figuras simbólicas como Antón Alonso Ríos, sucesor de Castelao al frente del Consello.

La distancia entre expectativas y resultados, sostiene, fue un lastre que aún hoy se percibe. La falta de unidad estratégica debilitó la capacidad del nacionalismo para influir en el diseño autonómico y para ocupar un espacio más central en la vida política gallega.

Un presente abierto y convulso

Varios de los participantes en la presentación del libro coincidieron en que Foxo escribe guiado tanto por el análisis como por el afecto. “En estos artículos late el amor por el país y por su gente”, dijo Xavier Campos. Esa mirada afectiva, unida a su voluntad de diálogo, impregna todo el volumen. Su propuesta es clara: tender puentes entre formas muy distintas de sentirse gallego y construir, desde el desacuerdo razonado, un proyecto común.

Foxo insiste en que el nacionalismo actual tiene ahora la oportunidad de aprender de la experiencia acumulada durante décadas y de recuperar el espíritu práctico del viejo Partido Galeguista. “Este es un libro de sentimientos: de afecto y admiración, de ilusión y de tristezas”, confesó durante el acto. Pero también es un libro político: una invitación a actuar con realismo en un momento de polarización y de profunda transformación.

Construir la nación desde la pluralidad

La fuerza del texto reside en su capacidad para combinar memoria histórica, análisis crítico y una propuesta ética. Frente a la tentación de la rigidez ideológica, Foxo defiende una idea de nación inclusiva, abierta a múltiples miradas. Frente al tacticismo político, reivindica la estrategia paciente que caracterizó al galleguismo de los años treinta. Y frente a la nostalgia, propone un compromiso con el futuro: “Nuestro deber hoy es soñar el país que queremos y trabajar para hacerlo posible”.

En un tiempo en el que Galicia y España debaten su organización territorial, su identidad cultural y su papel en una Europa convulsa, la perspectiva de Manuel López Foxo aporta una combinación poco habitual de crítica y esperanza. La suya es una llamada a repensar el nacionalismo desde el diálogo, el rigor histórico y el sentido práctico. Una invitación a reconstruir, con serenidad y audacia, el país del mañana. @mundiario

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