La izquierda portuguesa logra progresos sin austeridad

António Costa en el Parlamento Europeo. / @antoniocostapm
António Costa en el Parlamento Europeo. / @antoniocostapm

El país luso, que hizo los ajustes más duros durante la crisis, sigue una política económica centrada en el crecimiento diversificado.

La izquierda portuguesa logra progresos sin austeridad

Tras el bache económico atravesado, Portugal ha conseguido recuperarse de forma sorprendente. La depresión en la que se sumió durante la crisis llegó al punto de hacer necesario un rescate bancario en el 2011, al cual se impuso una condición de austeridad. Como resultado, se recortaron las pensiones y el sueldo de los funcionarios, subió el IVA y otros impuestos, y se privatizaron empresas públicas. Lejos de mejorar, el panorama empeoró, ante el descontento de la sociedad. Llegados a 2013, el desempleo subió hasta el 17%, el consumo seguía cayendo en picado y la deuda seguía creciendo. 

Tras las elecciones de 2015, la izquierda asumió el poder en Portugal, con el claro objetivo de acabar con la austeridad. Desde el nuevo Gobierno, el primer ministro portugués, António Costa, aseguró que, en adelante, habría un “orden de prioridades alternativo”, que se tradujo en volver a subir el salario mínimo y las pagas a funcionarios y pensionistas. También bajó el IVA e introdujo un nuevo impuesto a los inmuebles de lujo.Hace unas semanas, Costa explicaba en el Parlamento Europeo la fórmula del éxito de su política económica."Definimos una estrategia centrada en más crecimiento, más y mejor empleo y más igualdad (...) Lo hicimos de diferente forma a las marcadas por Europa, pero cumpliendo las reglas", declaraba el Primer Ministro.

 

"Pasar la página de la austeridad" fue el lema electoral del socialista Costa, y dos años después de conseguir la mayoría parlamentaria progresista para formar gobierno, el salario mínimo ha subido de 505 a 580 euros. También, pese a que muchos apuntaban hacia una destrucción de empleo, el paro se redujo hasta el 8,9%.

Por otra parte, pese a que la UE no vio con buenos ojos el gobierno de Costa en el momento de su formación, en la actualidad la Comisión Europea alaba la política económica y la estabilidad en Portugal. Tanto es así que su ministro de Finanzas, Mário Centeno, se convirtió en presidente del Eurogrupo en diciembre de 2017.

El cierre del ejercicio económico del año pasado tuvo lugar con un creciemiento del 2,7€, el mayor del siglo, y según apuntan desde El País, el Consejo de Finanzas Públicas (CFP) se quedó corto con sus proyecciones: el déficit, que estaba por encima del 3% hace dos años, es del 1,1% en la actualidad, el próximo año descenderá al 0,3% y a partir de 2020 habrá excedentes. Sin embargo, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) certificó que el déficit en 2017 había sido del 0,92%, lo cual apunta a unos resultados mejores de los señalados por el CFP. Por su parte, Teodora Cardoso, presidenta del CFP, quiso destacar la lección aprendida en el 2017: que “la economía ha reaccionado bien a un nuevo tipo de estímulo y que está capacitada para responder a una mejoría del cuadro internacional”.

El ministro de Economía, Manuel Caldeira Cabral, señala que Portugal está “aumentando su competitividad” a través de un crecimiento sostenible y equilibrado. Gran parte de este crecimiento se debe al sector turístico, que está en auge. Por primera vez en la historia, un país de 10,2 millones de habitantes superó los 20 millones de visitantes en 2017. Sin embargo, no es este el único sector que impulsa el crecimiento de Portugal. El automovilístico creció el 16%, el agrícola un 20%, la maquinaria un 10%, los servicios tecnológicos un 14%, mientras que los sectores tradicionales como el textil y el calzado alcanzan cifras récord. “El crecimiento de Portugal es diversificado sectorial y geográficamente", argumenta Caldeira. @mundiario


 

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