La alcaldesa Inés Rey se ata a su número dos y dilapida su crédito político
Mayo de 2019. Inés Rey, una mujer prácticamente desconocida en la política local coruñesa que ya había concurrido en puestos de relleno en candidaturas de Paco Vázquez, se convertía en alcaldesa de la ciudad herculina. Atrás quedaban unas primarias en las que, apoyada en quien hoy es su número dos en el Pazo de María Pita, José Manuel Lage, había urdido pactos con dos de los aspirantes socialistas para convertirse en cabeza de cartel. Poco tardaron esos acuerdos en convertirse en papel mojado, al igual que el capital político que se presumía a Inés Rey.
En aquellos comicios, el PSOE coruñés apenas fue superado por el PP en pocos votos, e Inés Rey se convirtió en alcaldesa de A Coruña con el voto favorable de Marea Atlántica y BNG. Solo cuatro años más tarde, y a pesar de la desaparición de la Marea y de Ciudadanos (de donde había fichado una concejala), los populares obtenían 6.000 votos más que los socialistas –éstos se dejaban unos 1.500 apoyos–, pero un BNG que había duplicado sus papeletas le prestaba de nuevo el respaldo para que Inés Rey revalidase el bastón de mando.
De esta última cita municipal con las urnas ha pasado ya un año, y las encuestas publicadas auguran que el PSOE de A Coruña se mantiene en caída. Según alguna encuesta, perdería al menos un concejal que podría aumentar el Bloque; y la valoración ciudadana de Inés Rey se desploma, al caer desde el 5,3 hasta suspender con un 4,74 de nota, en tendencia inversa al líder del PP local, según Sondaxe.
Detrás de esta situación se hallan problemas de gestión acuciantes de un gobierno local dividido, paralizado y sin iniciativa, además de acusaciones de corrupción que afectan singularmente a la mano derecha de la alcaldesa, a quien mantiene como portavoz a pesar de haber recibido la reprobación del pleno: PP y BNG han unido sus votos para reclamar la destitución de José Manuel Lage a raíz de la polémica abierta por la reforma sin licencia de uno de sus pisos, algo que Inés Rey ha vuelto a desoír.
Mientras Lage Tuñas sigue en el ojo del huracán por reiteradas denuncias de irregularidades en oposiciones a medida de amigos y por las cuestiones relacionadas con sus propiedades –posee tres pisos en la ciudad, además de otras tres viviendas, según su declaración de bienes–, en A Coruña crecen las protestas vecinales ante la proliferación de okupas y narcopisos y aumentan las críticas por la falta de limpieza, ahora agravadas por la huelga del servicio de recogida de basuras.
DUDAS EN FERRAZ
En medio de esta vorágine, que Inés Rey ha tratado sin éxito de capear con una remodelación de su ejecutivo, sus fieles están tratando de salvar mediáticamente la situación filtrando a medios que la alcaldesa podría llegar a ocupar un ministerio. Incluso han apuntado que podría sustituir a Teresa Ribera para dirigir la transición ecológica, pero fuentes socialistas señalan que se trata de un "bulo interesado", pues el perfil de la alcaldesa no cumple ni el perfil político ni el medioambiental necesarios y no es considerada "ni una opción válida ni se la está considerando".
De hecho, ni siquiera parece que en Ferraz el socialismo coruñés esté muy bien visto tras el pésimo resultado cosechado en las autonómicas, cuando Lage Tuñas dirigió la campaña. Según fuentes del partido, Pedro Sánchez habría tomado nota de que se le convenció para involucrarse en multitud de actos por la geografía gallega a pesar de conocer de antemano las nulas perspectivas electorales del PSdeG de la mano de su candidato, José Ramón Gómez Besteiro. @mundiario


