Los incendios en Galicia disparan la contaminación y ponen en riesgo la salud pública

El catedrático y ecologista Ramón Varela alerta de niveles de partículas finas muy superiores a los límites de la OMS y denuncia la falta de prevención en la política forestal gallega.
Una ilustración de los incendios forestales. / Mundiario
Una ilustración de los incendios forestales. / Mundiario

Los incendios forestales que asolaron Galicia este verano no solo dejaron tras de sí miles de hectáreas calcinadas y decenas de viviendas afectadas. También provocaron un grave problema de salud pública debido a los altos niveles de contaminación atmosférica. Así lo advierte Ramón Varela, catedrático de Biología y Geología, doctor en Biología y expresidente de la asociación ecologista Adega, en un análisis sobre las consecuencias ambientales y sanitarias de la ola de fuegos que publica la edición Galicia de MUNDIARIO en gallego.

Según Varela, los datos oficiales reconocen que el fuego arrasó entre 120.000 y 144.000 hectáreas, afectó a 62 municipios, obligó a evacuar a 400 personas y dañó más de un centenar de viviendas. Sin embargo, la Consellería de Medio Rural insiste en que Galicia dispone del “mejor operativo antiincendios de Europa”, pese a que en el Plan de prevención contra incendios (Pladiga 2025) quedaron sin ejecutar más de 10 millones de euros de los 41 inicialmente destinados a este fin.

El aspecto menos visible, pero igual de preocupante, es la contaminación derivada del humo. Los incendios liberan monóxido y dióxido de carbono, metano, óxidos de nitrógeno y compuestos de azufre. No obstante, Varela pone el foco en las partículas finas PM2,5, que penetran en los pulmones, atraviesan los alvéolos y se incorporan al torrente sanguíneo, con consecuencias potencialmente graves: desde problemas respiratorios y cardiovasculares hasta ictus o agravamiento de patologías como el asma y la EPOC.

La Organización Mundial de la Salud recomienda no superar una media diaria de 15 microgramos por metro cúbico de PM2,5 y un máximo horario de 45. En agosto, Galicia superó ampliamente esos valores. Ourense alcanzó una media diaria de 49 microgramos y picos horarios de 218; en Xinzo de Limia se llegó a 53 de media y 166 de máxima; y en Laza la situación fue mucho más alarmante, con una media diaria de 181 y un valor puntual de 619, catorce veces lo permitido.

Consecuencias de una política rural y forestal ineficaz

“En algunos días solo se registraron unas pocas horas dentro de los valores saludables”, subraya este catedrático, quien recuerda que otras localidades como Lugo o Sarria también sufrieron episodios de contaminación extrema vinculados al humo.

El impacto no se limita a la salud. Ramón Varela estima que los incendios de agosto emitieron al menos 5 millones de toneladas de CO₂, una cifra que supera las emisiones anuales de grandes complejos industriales en Galicia. A modo de comparación, la central de ciclo combinado de As Pontes emitió en 2023 unas 894.000 toneladas y la refinería de Repsol en A Coruña, 919.000.

“Una vez más, nuestra salud y el medio ambiente sufren las consecuencias de una política rural y forestal ineficaz, heredada del franquismo, que beneficia a las industrias de la celulosa y la madera y perjudica al conjunto de la ciudadanía”, sentencia Ramón Varela. @mundiario

Comentarios