Fallece José Antonio Redondo, un referente de la integridad, el rigor y el compromiso con el servicio público
Ha muerto José Antonio Redondo López, y con él se va un referente de la integridad, el rigor y el compromiso con el servicio público en Galicia. Su desaparición, ocurrida de manera tan repentina como inesperada, resulta casi un símbolo: Redondo dedicó su vida a la defensa de lo público, a fortalecer las instituciones y a dignificar la política desde el trabajo discreto y constante.
Nacido en Lugo en 1951, la polio marcó su infancia, lo que él mismo recordaba como una circunstancia que lo hizo más estudioso, más introspectivo y, en sus palabras, más tímido. De aquella aparente timidez brotó, sin embargo, un carácter firme y una pasión irrenunciable por el conocimiento, la docencia y el servicio público. Su trayectoria académica fue brillante: doctor en Ciencias Económicas por la Universidade de Santiago, con premio extraordinario, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad y figura clave en la consolidación de los estudios económicos en Galicia.
Redondo combinó con naturalidad la docencia y la investigación con la gestión universitaria. Fue vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, director constituyente del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad, y responsable de la dirección de varios programas de máster. Participó en proyectos de investigación sobre la eficiencia del mercado bursátil, la teoría de la inversión financiera o el desarrollo de sistemas expertos para la valoración de proyectos, dejando una abundante producción de libros y artículos científicos. Su estancia como investigador asistente en la Universidad de California (San Diego) completó una formación internacional que nunca lo alejó de Galicia, su tierra, donde el servicio a la sociedad ocupó siempre un lugar central en su vida.
En la administración autonómica dejó también una huella profunda. Al frente del Instituto Galego de Vivenda e Solo (1995-2005), impulsó la vivienda pública y la rehabilitación urbana, entendiendo la política de vivienda como una de las grandes herramientas de igualdad y mejora de la vida de la gente. Posteriormente, como conselleiro maior del Consello de Contas (2015-2023), defendió con determinación la transparencia y la lucha contra la corrupción, logrando durante su mandato impulsar la ley gallega de Prevención de la Corrupción. Su ética era la del funcionario que cree en las instituciones y en la fuerza regeneradora del ejemplo.
Incontables muestras de condolencia
No era un hombre de grandes discursos ni de gestos teatrales. Su ética era la de la decencia cotidiana, del rigor intelectual y del compromiso constante. Quizá por eso se ganó el respeto unánime de sus colegas, de la clase política y del mundo universitario, como han demostrado las incontables muestras de condolencia tras conocerse su muerte. Era el padre de Gonzalo Redondo, recién elegido consejero delegado de la compañía compostelana Televés, y de Alfredo Redondo, cardiólogo.
Hoy Galicia pierde a uno de sus servidores públicos más ejemplares. La Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF) lamentó, en un comunicado, la pérdida de su académico de número y presidente de la sección económico-contable y financiera. Su legado, sin embargo, permanece: un trabajo serio, una trayectoria sin tacha y un ejemplo de honestidad que debería inspirar a quienes toman el relevo en la gestión de lo público.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, llegaron numerosas muestras de condolencia. Entre ellas, la de la profesora de la USC María Cadaval o la del exalcalde de Lalín, Rafael Cuíña, que evocó la amistad que lo unía a Redondo y la confianza que este mantenía con su padre, el conselleiro Xosé Cuiña, también ya fallecido. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, expresó su pesar por la pérdida de “un referente de integridad y compromiso con el servicio público en Galicia”. Descansa en paz, José Antonio Redondo. @mundiario
