¿Por qué en España las StartUp se convierten rápidamente en StartDown?

Micro, pequeñas y medianas empresas. / Pexels.
Micro, pequeñas y medianas empresas. / Pexels.

El fenómeno StartUp no es nuevo. De hecho llevamos años y años rodeados de gente emprendedora que ha sacado adelante sus negocios, e incluso con una expansión tan ordenada que actualmente se han convertido en gigantes empresariales.

¿Por qué en España las StartUp se convierten rápidamente en StartDown?

A pesar de que el término se relaciona geográficamente con California y con Israel, lo cierto es que en el resto del mundo también se da con fuerza este fenómeno. El ejemplo israelí es muy significativo ya que una ciudad (Tel Aviv) con aproximadamente 400.000 habitantes, acumula más de 1.000 StartUp activas, de las cuales 100 cotizan en el NASDAQ. Solo decirle que China o todos los países europeos juntos no se acercan a dicha cifra.

España tuvo su oportunidad en el sector biotecnológico. Poca gente sabe que durante la década pasada, estuvo activo el Biocampus Genoma España. Un campus semipresencial exclusivo para científicos y biotecnólogos de élite que ofrecía apoyo docente y acompañamiento profesional a dichos emprendedores durante aproximadamente 1 año. La cuota de supervivencia de las StartUp resultantes se sitúo en más del 94%, por lo que resulta paradójico que este modelo exitoso desapareciese en el 2.014 con la manida excusa de “falta de presupuesto”.

Lo cierto es que en estos últimos años han surgido multitud de plataformas privadas e institucionales con este mismo objetivo pero desgraciadamente con una gran diversidad en sus resultados, alcanzado cotas de supervivencia a 5 años de menos del 17%. Parece ser que en bastantes casos, el objetivo era generar suficiente atención y expectativa para así poder optar a “dar un pelotazo”.

Por ello, es habitual que los integrantes de una StartUp se centren fundamentalmente en “la idea” o en ese producto/servicio ocurrente y original, para después realizar un plan de viabilidad básico que presentarán con suma candidez ante una ronda de inversores.

La capacidades emocional, clave

Uno de los motivos fundamentales de estas diferencias en los periodos de supervivencia de las StartUp se encuentra en el algo muy sencillo: las capacidades emocionales de los individuos.

Recientes estudios realizados por la empresa Jacobson a través de la medición de los perfiles emocionales de más de 180 integrantes de StartUp, indican que únicamente 2 de cada 10 integrantes de las StartUp españolas poseen las características emocionales necesarias para ejercer de emprendedores.

También se destaca en las conclusiones del estudio que existe una escasa afinidad entre los emprendedores con respecto a las tareas a desempeñar en cada fase evolutiva de la StartUp, siendo la fase más perjudicada, la etapa de Acuerdo, Formalización y Compromiso, donde únicamente el 15% de los individuos muestran un perfil adecuado. “Parece ser que todos desean ser protagonistas en todos los procesos y en todas las fases, ponderando excesivamente el protagonismo del generador de la idea, lo cual sentencia una StartUp incluso antes de arrancar”, expone el informe. 

Para apreciarlo en mayor detalle, mostramos los siguientes datos:

1) Para la fase de Ideación, la cual es la generadora de la idea, el 30% de los individuos se mostró apto para sacar adelante dicha etapa.

2) En la fase de Conceptualización o descripción del propósito empresarial, únicamente el 23% de los individuos mostró un nivel de capacitación suficiente para abordarla con ciertas garantías de éxito.

3) En la fase de Acuerdo y Compromiso o de formalización, solamente el 15% se mostró sensibilizado con esta etapa. Tenemos que mencionar que en la actualidad la mayoría de StartUp no superan esta tercera fase.

4) En la fase de Validación o de demostración de viabilidad económica, el 51% de los emprendedores ofrecieron garantías para superar esta fase.

5) En la fase de Escalado o de expansión, el 21% de los individuos analizados se mostraron aptos.

6) En la fase de Consolidación o de alianzas corporativas, únicamente el 31% de la muestra poseía aptitudes para su ejecución.

Así mismo, la fase de Análisis Continuo únicamente se veía respaldada por el 18% de los integrantes.

Este estudio nos ayuda a entender cómo se ha infiltrado en la sociedad la idea de ser “emprendedor”, pero probablemente también nos ayude a clarificar y a predecir la tasa de fracaso/éxito de cada idea de negocio, evitando así un ineficiente consumo de tiempo, energía, dinero y recursos.

Entonces, ¿se puede predecir el éxito o el fracaso de una StartUp antes de su formalización?

La empresa española Jacobson, propietaria de la tecnología algorítmica ADNe, propone la aplicación del método Smart Flow, el cual se define como fácil, funcional, fluido y flexible.

Se trata de una metodología donde la jerarquización carece de sentido, ya que las acciones a desarrollar se asocian a los perfiles comportamentales más adecuados para cada fase, independientemente del cargo ocupado o determinado en el organigrama. Una especie de reclutamiento efímero y fugaz para cada acción, donde los candidatos y candidatas son las personas ya incorporadas en la empresa.

Como se puede apreciar, estamos ante un modelo de organización donde el capital humano participa, colabora y comparte el éxito sin limitaciones jerárquicas. @mundiario 

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