El PSdeG necesita un proyecto y liderazgo
El PSOE está ocupado en lo que pasa en España –se juega su propio futuro– y sus números le cuadran mal, en parte por su fuerte caída en Galicia. Por eso mismo, esta comunidad no debería ser un asunto menor para Pedro Sánchez. De no haber perdido en Galicia tres escaños, este jueves no se vería sometido a un auténtico calvario ante Junts y Carles Puigdemont. Además, en un momento político marcado por la creciente demanda de transparencia, participación ciudadana y empoderamiento en la toma de decisiones, la reciente decisión del PSdeG - PSOE de convocar elecciones primarias para elegir al candidato de los socialistas gallegos a la presidencia de la Xunta de Galicia se supone que es un paso valioso hacia una democracia interna más participativa y robusta.
Esta determinación, anunciada hace escasas dos semanas, llega tarde según las propias normas del partido, pero no por ello deja ser un testimonio firme de compromiso con la participación y la apertura política, que debe valorarse. Al optar por las elecciones primarias, el PSdeG demuestra su intención de empoderar a la base del partido, compuesto por aproximadamente 10.000 militantes con carnet, en la crucial decisión de quién será el representante de sus valores y aspiraciones en las venideras elecciones autonómicas, cuando así lo decida el presidente Alfonso Rueda.
A pesar de la necesidad de ajustar el calendario original de las primarias debido a las restricciones temporales, es esencial subrayar que el centro de esta iniciativa se mantiene inalterable: el empoderamiento de los militantes. Aunque el proceso se lleve a cabo en el plazo de treinta días, esto no disminuye el valor intrínseco de las elecciones primarias como un mecanismo esencial para la elección democrática de candidatos. Además, el reglamento federal del PSOE establece que la Comisión Ejecutiva Federal debe garantizar su implementación efectiva, una manera de que Ferraz vuelva a mirar a Galicia, ya que desde que se fue de allí Pepe Blanco parece que no existe.
Los socialistas gallegos, acostumbrados a salvar los muebles en municipales y generales –en 2023 ni eso, salvo en Vigo–, llevan mucho tiempo enterrando candidatos en Galicia y la situación de su partido es, a estas alturas, más grave de lo que se quiere trasladar. Al duro revés en las elecciones municipales le sucedió el de las generales, sin parangón en el resto de España. Por tanto, si en las próximas autonómicas gana Alfonso Rueda, del PP, y entra Sumar en el Parlamento de Galicia, el PSOE puede quedar relegado a la más absoluta irrelevancia. Si el PSdeG no saca un buen resultado –digno al menos–, no habrá gobierno progresista por mucho que suba la nacionalista Ana Pontón, del BNG, como aventuran todas las encuestas.
La propuesta del secretario general del PSdeG - PSOE, Valentín González Formoso, que señala a José Ramón Gómez Besteiro como posible candidato, puede interpretarse como un gesto de apoyo hacia un político percibido como afín, pero revela, sobre todo, su debilidad como líder, en la medida en que si cede el paso es porque no confía en sí mismo como candidato a la Xunta. Sin embargo, la realización de elecciones primarias brinda la oportunidad de que diversas voces se expresen y evalúen diversas opciones. Esto no solo enriquecería el debate interno, sino que también proporcionaría a los militantes una visión completa de las alternativas disponibles, más allá de José Ramón Gómez Besteiro, que puede ser un buen candidato, pero no el único bueno.
Tanto Gómez Besteiro como Gonzalo Caballero han cometido errores que no invalidan a ninguno de los dos
Gonzalo Caballero también reúne condiciones personales y políticas, y no tiene flancos vulnerables para ser criticado por la oposición, o por ciertos medios: es un trabajador infatigable, buen parlamentario, con un magnífico currículo personal y académico, que en ciertos aspectos recuerda a Pedro Sánchez, y además es un indiscutible buen socialista y galleguista, con ideas propias para su tierra. Ha cometido errores, como Besteiro, lo que no invalida a ninguno de los dos. Que ninguno de los dos es Abel Caballero es evidente, pero Abel Caballero no quiere volver a ser candidato a la Xunta de Galicia.
Durante +20 anos adiqueime á investigación e docencia na @uvigo, @IEbusiness, @WUSTL, @UCBerkeley, @ucsantabarbara e agora levo 4 anos no @par_gal.
— Gonzalo Caballero (@G_Caballero_M) August 14, 2023
Veño á política a servir.
Nas eleccións do 28M e 23J o @PSdeG caeu mentres na miña etapa sempre subimos. Acertemos para avanzar💪🌹 pic.twitter.com/HF4a9Q33qS
Una competencia interna saludable fomenta la reflexión y la evaluación crítica, fortaleciendo en última instancia el proyecto político. La existencia de opiniones a favor y en contra de diferentes candidatos es un reflejo de la diversidad de opiniones y enfoques dentro del partido. La democracia interna no solo se trata de la elección de un candidato, sino de permitir que los miembros del PSdeG discutan y confronten ideas para tomar decisiones informadas y consensuadas. El proyecto ilusionante del PSdG - PSOE no hay que redactarlo, sino debatirlo y construirlo precisamente en y entre las agrupaciones: la redacción, si es fiel a lo debatido y acordado, es un mero trámite para alguien que sepa escribir.
La decisión de llevar a cabo elecciones primarias en el PSdeG - PSOE para seleccionar al candidato a la presidencia de la Xunta es, por tanto, un paso necesario hacia una democracia participativa más sólida. A pesar de las restricciones temporales, la prioridad de empoderar a la base del partido sigue siendo crucial. Estas elecciones primarias no solo elegirán un candidato, sino que también simbolizarán el compromiso con la inclusión, la transparencia y la diversidad de opiniones. En una época en la que la participación ciudadana es crucial, esta medida es incluso un ejemplo inspirador para otros partidos políticos. Como expresó acertadamente una militante del PSdeG-PSOE en un foro, la militancia está para algo: “Si cerramos agrupaciones y ni siquiera le permitimos elegir a quién prefieren como candidato, ¿para qué estamos aquí?”.
El éxito de las elecciones primarias no se mide solo por la elección de un líder, sino por la construcción colectiva de un proyecto político consistente
Es fundamental que, más allá de elegir a una persona, se escoja un proyecto político sólido. En estos tiempos de desafíos y cambios, la unidad y el consenso no pueden ser el resultado de acuerdos limitados, sino que deben ser fruto del diálogo y el debate entre toda la militancia, a partir de una línea acordada mayoritariamente. A pesar de las dificultades, la solución radica en unas primarias que permiten la construcción de un proyecto ilusionante, debatido y respaldado por las agrupaciones y la militancia. Esto es fundamental para revitalizar la comunidad de afectos, superar divisiones y definir un rumbo claro y sólido.
La bicefalia no es sostenible en un partido que aspira a gobernar, y la unidad debe surgir del compromiso con una línea política clara y debatida. En el PSdeG, es hora de revivir el espíritu participativo, el debate y la construcción colectiva. Solo un líder fuerte, con un equipo sólido y un proyecto ilusionante, puede abordar los desafíos actuales y conducir al PSdeG hacia un futuro más prometedor. Por esa razón, la comunidad de militantes y agrupaciones debe estar involucrada en la elaboración de un proyecto político solido que respalde al mejor candidato. El camino es desafiante, pero el destino puede ser transformador.
Las bendiciones de medios afines al PP a una dirección socialista que es todo un regalo para los populares –si alguien no le inquieta a Rueda es Formoso– puede ilustrar a quienes escuchan cantos de sirena
Cerrar la crisis con el pretexto de una falsa unidad no beneficiará ni siquiera al ganador de esa operación artificiosa y, en el fondo, antidemocrática. Unión aparente también la había en Santiago de Compostela y el PSdeG perdió la alcaldía. Lo mismo sucedió en Ferrol. Y unión aparente hubo en las elecciones generales y en Galicia el PSOE perdió tres diputados y un senador. Las bendiciones de medios próximos al PP a una dirección socialista que es todo un regalo para los populares –si alguien no le inquieta a Rueda es Formoso– puede ilustrar, de paso, a quienes escuchan cantos de sirena.
Nunca el PSOE estuvo tan dividido como cuando se enfrentaron a Pedro Sánchez y Susana Díaz, y gracias a aquella tensión interna se relanzó el partido, porque el rumbo estaba claro: en la izquierda. Sánchez tenía entonces ilusión y las ideas claras. En el PSOE de Galicia no se conoce hoy un rumbo claro. No hay tampoco un verdadero proyecto político de país.
Cuando algunos hablan de “consenso” para preservar sus sillas habría que preguntarles: ¿consenso entre quiénes?
Además, cuando algunos hablan de "consenso" para preservar sus sillas habría que preguntarles: ¿consenso entre quiénes? El consenso tiene que ser entre el conjunto del partido, a partir del diálogo y el debate político. Y en torno a una línea acordada mayoritariamente. Si no, el consenso no será más que un acuerdo entre cuatro o cinco muñidores.
Toda la militancia tendría que estar ya a estas alturas participando activamente en la elaboración de un proyecto solvente que respalde al mejor candidato. Pero hoy por hoy no hay proyecto, las agrupaciones –salvo en Vigo– languidecen desde hace años, la ejecutiva gallega se defiende “a la contra” y así justifica su pasividad e inoperancia.
Aquellos que prefieran evitar las primarias en aras de una falsa aclamación, que no se extrañen el día que vean cómo se extrapolan a Galicia frustrantes resultados como los de Santiago y Ferrol
Las posibles soluciones a este conflicto interno pasan ahora por unas primarias, sabedores de que quien las gane lo tendrá muy difícil, dada la situación de crisis cronificada. Toca elaborar un proyecto ilusionante y lograr que sea interiorizado por los militantes, movilizar agrupaciones, cerrar heridas, unir voluntades. El que llegue precisará mucho apoyo, de todos. La comunidad de afectos está muy tocada y sin ella no es posible una voluntad común. Solo un líder muy fuerte y con un equipo serio y solvente puede intentar la tarea de atenuar el resultado autonómico. Sí, solo atenuarlo o, dicho de otro modo, obtener unos resultados dignos no inferiores a los actuales. Sería un éxito ya…
Aquellos que prefieran eludir los debates y, de facto, evitar las primarias en aras de una falsa aclamación, que no se extrañen el día que vean cómo se extrapolan a Galicia frustrantes resultados como los de Santiago y Ferrol, para mayor gloria de unidades tan falsas como aparentes y de aquellos que, en defensa de los intereses del PP, aplauden a políticos socialistas incapaces de competir con los populares. @mundiario



