La salida de España pasa por industrializarse y dotarse de un nuevo modelo económico

Yolanda Díaz. / Mundiario
Yolanda Díaz. / Mundiario
España se asoma a una nueva reforma laboral, seguramente perjudicial para muchos trabajadores, impuesta por Bruselas.
La salida de España pasa por industrializarse y dotarse de un nuevo modelo económico

De todos es sabido, desde hace meses, que la Unión Europea exigirá a España profundizar en la reforma laboral y de pensiones para que puedan canalizarse las ayudas y préstamos que se planificaron en Bruselas para paliar las consecuencias sociales y económicas de la pandemia. También se le exige a España iniciar la consolidación fiscal tan pronto como la economía lo permita –léase gastar menos e ingresar más–, con lo cual la reordenación de impuestos podría acarrear un aumento de los tipos del IVA.

El toque de atención de Bruselas a Pedro Sánchez más reciente llegó en la recta final de negociación del plan de reformas que España debe remitirle UE a cambio de los 140.000 millones de ayudas europeas para reflotar su  economía. El que dio la cara en este caso fue el vicepresidente económico de la Comisión Europea, el conservador Valdis Dombrovskis, que pidió al Gobierno de coalición una reforma laboral “integral y ambiciosa” para corregir el alto nivel de paro juvenil y la precariedad en el mercado de trabajo.

En todo este tiempo en España no se trabajó en esa línea, sino más bien en la contraria, por lo que los ajustes se producirán probablemente de golpe. Ni siquiera se hizo pedagogía, ya que cuando Bruselas habla de reforma laboral se refiere a profundizar en la que llevó a cabo el Gobierno de Mariano Rajoy y no a la que le gustaría hacer a Yolanda Díaz.

Sin modelo económico no habrá milagro. Si el país no se industrializa no saldrá adelante, por mucho que se quiera reducir el debate a un problema entre distintas concepciones ideológicas

Tampoco se ensaya la tercera vía –el crecimiento económico, la industrialización y el aumento de la productividad–, a sabiendas de su dificultad. Por algún extraño misterio, al Gobierno le cuesta hablarle claro a los ciudadanos, de manera que en España sigue extendida la idea de que la izquierda quiere una reforma laboral progresista y la derecha liberal, otra aún más reaccionaria que la de Rajoy, lo cual siendo en parte cierto, no es del todo cierto. ¿Por qué? Porque muchas de las cosas que hay que hacer en España no responden a una concepción ideológica, sino a una triste realidad y a un estado de pura necesidad.

Son cosas que los políticos no quieren verbalizar –unos porque prefieren soñar y otros porque presentan los ajustes con eufemismos– pero son fáciles de entender: el modelo económico español no funciona bien, el país carece de industria suficiente y competitiva y, como resultado, la sociedad es dual, además de cada vez más desigual. Aquí viven razonablemente bien los profesionales y ejecutivos, los trabajadores de las grandes empresas y los funcionarios, pero no el resto, empezando por los jóvenes sin empleo.

Pero todo eso no es exactamente de izquierdas ni de derechas. Otro ejemplo: en Alemania, donde lleva años gobernando la derecha, o en EE UU, donde estuvo el populista de derechas Donald Trump cuatro años al frente de su gobierno, la clase trabajadora ni sufre apenas el desempleo, ni está mal pagada. Es decir, hay un modelo económico basado en la industria con el que, gobierne quien gobierne, las cosas funcionan.

Un par de datos: el salario medio en EE UU en 2019 –con Trump– fue de 50.965 euros al año, es decir, de 4.247 euros al mes, si hacemos el cálculo con 12 pagas anuales. Y en la Alemania de la democristiana Angela Merkel, de 52.185 euros,  4.349 euros al mes. Pero si en EE UU hubiera estado un demócrata en la Casa Blanca o en Alemania hubiera estado un socialdemócrata de canciller, esas cifras podrían ser mejores pero similares. A años luz de las de España. @J_L_Gomez

AL ALZA

EE UU

Tras la pandemia y todos los desastres de Donald Trump, la tasa de paro de EE UU está en el 6%. Para los americanos eso es una barbaridad, para los españoles –con más del 16%– sería un verdadero lujo. Nadie discute que España ha avanzado mucho, pero este país no resiste todavía la comparación con los más avanzados de su entorno, debido a su modelo económico. Y cuando llega una crisis se notan aún más las diferencias, ya que no es lo mismo tener industria que tener servicios con poco valor.

A LA BAJA

España

El salario medio en España en 2019 –antes de la pandemia– fue de 27.537 euros al año, es decir, de 2.295 euros al mes, suponiendo 12 pagas. Son niveles que casi duplican potencias industriales como Alemania en Europa o EE UU al otro lado del Atlántico. Hay muchas razones que explican esas diferencias pero ninguna de las importantes es ideológica o partidaria. La izquierda gobernante se equivocaría si en vez de modernizar España se redujese a hacer campaña electoral contra la derecha.

––––––– PROTAGONISTAS –––––––

> Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.- Sus vicepresidentas Nadia Calviño y Yolanda Díaz van a enfrentarse debido a la reforma laboral que exige la UE. Si quiere perder tiempo puede marear la perdiz, pero tal vez sería mejor que marcase la línea de entrada, asumiendo su responsabilidad.

> Joe Biden, presidente de EE UU.- La mejora en el mercado laboral de EE UU refleja, según sus autoridades, la “continua reanudación” de la actividad económica que se había visto “seriamente interrumpida” por la pandemia. Su mercado de trabajo sumó 916.000 empleos el mes pasado.

> Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal.- Primero habló de perspectivas –elevó al 6,5 % las previsiones de crecimiento de EE UU en 2021– y ahora habla de hechos: la “sólida recuperación” impulsada por la reanudación de la actividad económica y la “vigorosa” campaña de vacunación.

> Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.- Su deficiente plan de vacunación, lejos de la autocrítica se orienta a acusar a las farmacéuticas, seguramente con razón pero sin resolver el fondo del problema. Envidia debe de darle saber que EE UU ha vacunado ya a casi 100 millones de personas. @mundiario

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