El salario mínimo en Venezuela queda en $4,6 al mes tras un aumento artificial de Maduro
La crisis económica y social en Venezuela ha escalado a una nueva fase de agudización y estancamiento. Mucho antes del inicio de la pandemia de coronavirus en el país sudamericano, la hiperinflación inducida por el Banco Central de Venezuela ya había instaurado un esquema de liquidez y financiación artificial de la economía nacional, pues solo circula como moneda de curso legal un flujo de bolívares que han llegado al tope de su devaluación como nunca antes en la historia venezolana se había visto; más de 20.000% de pérdida de terreno frente al dólar estadounidense, que hoy creó una suerte de para-economía en la nación hasta el punto de originar circuitos de consumo, inversión y comercio dolarizados de facto.
Y es que el ingreso o salario mínimo de Venezuela aumentará un 77,7% desde el 1 de mayo, Día del Trabajador, anunció este lunes el gobierno de Nicolás Maduro, pero apenas equivaldrá a 4,6 dólares mensuales debido a la hiperinflación y una constante depreciación de la moneda.
Esto implica que ahora con el nuevo ingreso mínimo, que perciben más de 2 millones de trabajadores en la administración pública venezolana y más de 4 millones de pensionados, solo podrán comprar un kilo de carne, que cuesta unos 800 mil bolívares (Bs. 800.000).
“El ingreso mínimo, que suma el salario básico y un bono de alimentación obligatorio, pasó de 450.000 a 800.000 bolívares por mes (4,6 dólares al cambio oficial)”, informó el ministro del Trabajo, Eduardo Piñate, en un comunicado que divulgó en Twitter. "A partir del 1 de mayo entra en vigencia", precisó el funcionario.
El incremento combina un alza del sueldo de 250.000 a 400.000 bolívares (2,3 dólares) y otra del bono que lo complementa -sin impacto en prestaciones sociales y otros beneficios laborales- de 200.000 a 400.000 bolívares (2,3 dólares).
Incluso con ese ingreso fraccionado, los trabajadores venezolanos solo podrían adquirir dos paquetes de harina de maíz precocida con cada pago quincenal que perciban en 200 mil bolívares.
Es el segundo reajuste de 2020, después de tres aumentos decretados por Maduro en 2019 y seis en 2018, sin recuperar con ello el poder adquisitivo de los venezolanos, que sufren la peor crisis en la historia moderna de su país, con una economía que encadena seis años de recesión y cerrará este año con una caída histórica de -15%, es decir, una pérdida de entre 45.000 y 50.000 millones de dólares en el valor neto de su economía.
Desde que Nicolás Maduro llegó al poder en Venezuela tras el fallecimiento de Hugo Chávez, la economía venezolana ha perdido la mitad de su producto interno bruto (PIB), es decir, se ha reducido en un 50% y se encuentra en una depresión, la peor fase de crisis en una economía, que es incluso peor que una recesión.
La inyección de bolívares con una liquidez que en diciembre fue de Bs. 500 billones, ahora podría incrementarse a Bs. 600 billones e inundar el sistema bancario venezolano de moneda nacional emitida de forma inorgánica con emisión sin respaldo por parte del Banco Central, lo que satura al país de oferta monetaria y presiona al alza el sistema de precios y, por ende, la inflación, repuntando así el precio del dólar y generando otra espiral de devaluación que agravaría el círculo vicioso de la economía del país.
Paradójicamente, tras el último aumento previo en enero pasado, el ingreso equivalía a 6,7 dólares. @mundiario