El salario mínimo en España crece por debajo del promedio europeo

En la mayoría de los 22 países que tienen fijado por ley un suelo mínimo para las nóminas, los aumentos han sido superiores al 6%.
Un trabajador de construcción. / Pixabay.
Un trabajador de construcción. / Pixabay.

El Gobierno ha acordado con los sindicatos un incremento del 4,41% en el salario mínimo interprofesional (SMI) para 2025. Sin embargo, este aumento se sitúa por debajo de la media europea y de las subidas que han aplicado la mayoría de los 22 países de la UE que cuentan con un salario mínimo regulado. Mientras en España la revalorización ha sido moderada, otros socios comunitarios han adoptado medidas más ambiciosas, con incrementos superiores al 6%.

Uno de los casos más llamativos es el de Rumania, que ha aprobado la mayor subida del bloque, con un 22% de aumento, situando el salario mínimo en 4.050 leus al mes (814 euros). Croacia también ha registrado una de las mayores alzas, con un 15,4% (970 euros mensuales), junto con Bulgaria, que ha aplicado el mismo porcentaje de subida. Lituania y la República Checa han seguido una línea similar, con incrementos de doble dígito. En el otro extremo, países como Chipre, Eslovenia y Francia han aplicado ajustes más discretos, o incluso nulos en el caso chipriota.

El contexto económico ha sido un factor clave en la configuración de estas subidas. En 2024, la inflación alcanzó el 5,5% en Rumania, lo que explicó la contundencia de su revalorización salarial. En Hungría, donde la inflación fue del 4,8%, el salario mínimo ha aumentado un 9%. En España, el crecimiento del SMI en 2025 superará en 1,6 puntos porcentuales la inflación del año anterior, lo que contribuirá a mantener el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos.

Una retribución “adecuada”

Además de la inflación, otro factor que ha influido en las recientes revalorizaciones salariales ha sido la nueva Directiva europea sobre el salario mínimo. Esta normativa, promovida por la Unión Europea, insta a los estados miembros a garantizar una retribución "adecuada", tomando como referencia el 60% del salario medio bruto o el 50% del salario medio bruto en cada país. Aunque no impone subidas obligatorias, ha incentivado aumentos en diversas naciones. Irlanda y Estonia, por ejemplo, han alineado sus ajustes con estos objetivos, y España también se ha comprometido a seguir esta tendencia.

La agencia Eurofound ha subrayado que, con la moderación de la inflación, la influencia de este factor en las subidas salariales ha disminuido, mientras que la Directiva europea comienza a desempeñar un papel más relevante. No obstante, el ritmo de las actualizaciones varía significativamente entre los países, lo que plantea interrogantes sobre la convergencia salarial en la UE y el impacto en la competitividad económica de cada región.

A pesar de la mejora que supone la reciente subida del SMI en España, el país sigue lejos de los niveles alcanzados por otros estados miembros. La evolución de la economía y la aplicación efectiva de la Directiva europea serán determinantes en las futuras negociaciones sobre el salario mínimo en el territorio nacional. @mundiario

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