La repotenciación eólica en España beneficia a las grandes eléctricas gracias al Gobierno
La repotenciación eólica en España, especialmente en comunidades como Galicia, ha revelado un sistema que beneficia desproporcionadamente a las grandes empresas eléctricas, gracias a un Gobierno que parece ser más generoso con ellas que con la ciudadanía. Como explica en la edición Galicia de MUNDIARIO Ramón Varela Díaz, catedrático de Biología y Geología y doctor en Biología, que fue presidente de la asociación ecologista Adega, esta práctica, aunque se presenta como una solución para mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental, encierra una realidad mucho más cruda: las eléctricas ganan mucho más, mientras que las administraciones locales y los ciudadanos pierden.
La primera convocatoria de repotenciación eólica lanzada a finales de 2022 por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), que adjudicó 185,7 millones de euros en ayudas a 169 proyectos, se ha convertido en una oportunidad de oro para empresas como Iberdrola, Naturgy y Endesa. Solo en 2023, estas compañías recibieron ayudas millonarias para renovar sus parques eólicos, garantizándose una mayor producción energética y, por lo tanto, mayores beneficios, mientras que las arcas públicas se resienten.
El discurso del Gobierno y las eléctricas parece calcado: hablan de obsolescencia tecnológica, reducción de costes de mantenimiento, mejoras en la eficiencia y menor ocupación del terreno. Sin embargo, la repotenciación de los parques eólicos no es una simple actualización técnica, sino un negocio redondo para las empresas eléctricas, que acaban pagando menos impuestos y obteniendo mayores beneficios a largo plazo. Por ejemplo, en el Parque Eólico de Muras, gestionado por Iberdrola, la sustitución de 74 aerogeneradores por 11 nuevos, mucho más potentes y eficientes, ha reducido el canon eólico que paga la compañía a la Xunta de Galicia, generando una pérdida de casi 400.000 euros anuales para las arcas públicas. En otras palabras, mientras Iberdrola aumenta su producción en un 30%, los gallegos pierden dinero.
Este no es un caso aislado. Naturgy y Endesa han seguido estrategias similares, aprovechando las ayudas públicas para repotenciar sus parques y reducir el número de aerogeneradores, lo que a su vez les permite pagar menos por el canon eólico. En lugar de aumentar su contribución fiscal proporcionalmente a sus beneficios, las eléctricas están logrando que el coste de la repotenciación prácticamente les salga gratis, o incluso que les resulte rentable desde el primer día.
Ganan Madrid y Euskadi, Galicia pierde
Además, la repotenciación trae consigo otras problemáticas. Los nuevos aerogeneradores, más altos y más potentes, no solo alteran el paisaje de forma más significativa, sino que también aumentan el ruido y las molestias para los vecinos cercanos, que en muchos casos ven cómo sus ingresos por el número de aerogeneradores disminuyen. Y por si fuera poco, gran parte de las eléctricas instaladas en Galicia cotizan en Madrid o Bilbao, lo que significa que los beneficios generados en la comunidad apenas se quedan en ella.
El Gobierno, en su afán por avanzar en la transición energética, ha dejado de lado a las comunidades locales y las administraciones autonómicas. Las pérdidas en impuestos como el canon eólico, que son vitales para los presupuestos de algunas autonomías, no han sido tomadas en cuenta. ¿Es realmente necesario subvencionar con millones de euros a empresas eléctricas que ya obtienen jugosos beneficios del negocio eólico?, se plantea Ramón Varela Díaz. La repotenciación eólica se está convirtiendo en un nuevo filón para las grandes eléctricas, que gracias a un gobierno generoso con ellas, han encontrado la manera de ganar aún más, a costa de la ciudadanía y del patrimonio natural.
La repotenciación, tal y como está planteada, beneficia a las grandes empresas en detrimento del interés público. Y mientras las eléctricas ven crecer sus ganancias, los ciudadanos y las arcas públicas se ven cada vez más desfavorecidos. El Gobierno debería replantear su estrategia, exigiendo a estas compañías una mayor contribución a las comunidades que les permiten operar y garantizando que los beneficios de la energía renovable se repartan de manera más equitativa. @mundiario
