El renacer de las políticas industriales: oportunidades y riesgos en la nueva reindustrialización
Las políticas industriales, que en el pasado impulsaron el crecimiento de potencias como la Europa de la posguerra y los tigres asiáticos, han vuelto a cobrar protagonismo en un contexto de reindustrialización y competencia global. Según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado este viernes, estas herramientas pueden estimular la innovación y el desarrollo económico, pero también acarrean riesgos significativos si no se implementan con precisión.
Desde 2017, grandes economías como Estados Unidos y la Unión Europea han intensificado su apuesta por estas políticas con ayudas multimillonarias a sectores clave como los semiconductores y las energías renovables. A nivel global, las iniciativas de este tipo han crecido exponencialmente, pasando de 200 en la década posterior a la crisis financiera a más de 1.400 en 2022. Sin embargo, el informe del FMI, titulado Políticas Industriales. Manejar con Cuidado, alerta sobre las consecuencias imprevistas que pueden surgir, desde distorsiones en el mercado hasta costosos impactos fiscales.
El análisis del FMI revela que el éxito de estas políticas depende en gran medida del sector al que se dirigen y del diseño de los instrumentos aplicados. Por ejemplo, las subvenciones en sectores con altos costes fijos, como la construcción naval o la industria farmacéutica, han logrado aumentar el valor añadido en un 4%. En contraste, los incentivos para la movilidad eléctrica han demostrado ser ineficientes en algunos casos, dado que hasta un 75% de los beneficiarios habrían adquirido un vehículo eléctrico incluso sin ayudas. Además, cuando estas políticas generan tensiones comerciales, como la disputa entre Airbus y Boeing, pueden derivar en guerras de subsidios con consecuencias impredecibles.
Las reformas estructurales
El FMI enfatiza la necesidad de un enfoque prudente. Las políticas industriales pueden fracasar si los Gobiernos eligen sectores no competitivos, diseñan instrumentos inadecuados o ceden a la presión de grupos de interés, desviando recursos hacia actividades sin beneficios sociales. Además, los países en desarrollo, con menor margen fiscal, podrían quedar rezagados en esta carrera de subsidios, aumentando la fragmentación económica global.
Como alternativa, el informe destaca el papel clave de las reformas estructurales. Mejorar la gobernanza, reducir la corrupción y ampliar el acceso al crédito pueden potenciar el impacto de las políticas industriales. Ejemplos como el de Corea del Sur en los años 70 muestran que, combinando incentivos con una administración eficiente y una estrategia a largo plazo, es posible lograr un desarrollo sostenible sin generar dependencias o distorsiones en el mercado. Sin estas precauciones, advierte el FMI, la nueva ola de políticas industriales podría terminar debilitando las economías que busca fortalecer. @mundiario

