El puerto estrella en inversión de la UE no movió un solo contenedor en 2015
Para defender su gestión, los responsables del puerto de A Coruña se aferran a los tráficos de graneles líquidos y sólidos, en general altamente contaminantes y una herencia del pasado.
Para defender su gestión, los responsables del puerto de A Coruña se aferran a los tráficos de graneles líquidos y sólidos, en general altamente contaminantes y una herencia del pasado.
A Coruña, uno de los puertos de Europa donde más han invertido la Unión Europea y el Gobierno de España en los últimos años, no ha movido ni un solo contenedor en los dos primeros meses de 2015, según datos de la propia Autoridad Portuaria a los que ha tenido acceso MUNDIARIO.
En los dos primeros meses de este año ha descendido el número de buques que entran en el puerto, al tiempo que ha disminuído la mercancía general movida en el puerto, que es la que genera valor añadido.
Según expertos del sector, todo ello demuestra que las empresas del hinterland de A Coruña, la zona de mayor desarrollo económico del noroeste de España por su aportación al PIB, que en España está creciendo, no utilizan el puerto para exportar o importar; yendo o canalizando su comercio exterior desde otros puertos.
Para defender su pobre gestión comercial, los responsables del puerto de A Coruña se aferran a los tráficos de graneles líquidos y sólidos, en general altamente contaminantes y una herencia del pasado.
Como ya informó MUNDIARIO, el puerto de A Coruña es el peor en contenedores de la euro-región Galicia-Norte de Portugal, según datos oficiales. Leixoes-Oporto capta más tráfico de contenedores que toda Galicia junta, cuyos puertos siguen anclados en estrategias localistas, sin aparente control democrático de su gestión.
Atendiendo a los datos suministrados por el organismo público Puertos del Estado, en el año 2014, los puertos gallegos registran un aumento en el volumen de tráfico de mercancías (2,32%), pero muy inferior al registrado por el conjunto nacional (5,08%). Es decir, crecen a la mitad de ritmo que el resto de puertos españoles.