Permiso por nacimiento con sueldo íntegro: un avance real en la conciliación familiar
En plena antesala del parón veraniego, el Consejo de Ministros ha dejado un legado significativo: la aprobación de tres nuevas semanas de permiso por nacimiento y cuidado de hijos, retribuidas al 100%. Esta ampliación, que eleva el permiso de maternidad y paternidad de 16 a 19 semanas, no solo supone un gesto hacia la igualdad, sino un mensaje firme sobre el valor del cuidado familiar. Por primera vez, se reconoce que criar no es un favor al sistema, sino una responsabilidad compartida que merece una retribución plena.
No se trata simplemente de sumar días a un permiso, sino de transformar la arquitectura misma del tiempo y el salario en los primeros años de crianza. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, lo dejó claro: estas semanas estarán cubiertas por la Seguridad Social al 100% de la base reguladora, garantizando a los progenitores el cobro íntegro de su salario. Una señal de que el Estado asume el coste de cuidar, en lugar de trasladarlo a las familias o a las empresas.
Una de estas nuevas semanas, la número 17, deberá disfrutarse en el primer año de vida del menor. Las otras dos, de manera flexible, podrán usarse en cualquier momento hasta que el niño cumpla 8 años. Esta elasticidad no es menor: permite adaptar el permiso a momentos clave del desarrollo infantil, cuando más se necesita la presencia adulta. Se pasa así de un esquema rígido a un modelo más humano, donde el tiempo se entiende como recurso afectivo y no solo como variable económica.
Un permiso duplicado
Además, el Ejecutivo ha saldado una deuda con las familias monoparentales —en su mayoría, madres solas— duplicando el permiso de nacimiento de 16 a 32 semanas. Según señala El País, la medida da respuesta a una sentencia del Tribunal Constitucional, pero también a una realidad olvidada: la crianza en solitario requiere el doble de entrega y, por ende, el doble de respaldo institucional.
Ahora bien, la letra pequeña también importa. El permiso parental de ocho semanas, pensado para cuidados hasta los 8 años, sigue sin retribuirse. Aunque el Gobierno defiende que, sumando otras fórmulas —como el permiso de lactancia y las nuevas semanas retribuidas— se supera lo que exige Bruselas, el sindicato CSIF ha denunciado que la directiva europea obliga a retribuir ese permiso de forma directa. La ministra Díaz ha defendido que España “cumple con creces”, pero el debate sigue abierto.
Conciliación sí, pero sin trampas
El fondo del asunto es más profundo: ¿qué modelo de conciliación se quiere construir? ¿Uno basado en compensaciones contables o en garantías claras para todas las familias? España ha elegido computar permisos ya existentes para cumplir con Europa, en lugar de crear un permiso parental retribuido de ocho semanas como tal. Esta decisión revela los límites de una política familiar que, aunque avanza, todavía no se atreve a ir al corazón del problema: el trabajo de cuidar sigue infravalorado.
También está la cuestión de la igualdad de género. A pesar de que los permisos por nacimiento son iguales para madres y padres, en la práctica las mujeres siguen asumiendo mayor carga en la crianza. La posibilidad de que ambos progenitores disfruten de estas semanas de forma flexible puede contribuir a reequilibrar responsabilidades, pero solo si va acompañada de una transformación cultural y empresarial. @mundiario


