De cómo los paraísos fiscales nos están empobreciendo a todos

Islas Caimán, consideradas paraíso fiscal./ Wikimedia Commons
Islas Caimán, consideradas paraíso fiscal./ Wikimedia Commons

Los documentos provienen de una filtración de documentos de la firma de abogados Appleby y Asiatici Trust.

De cómo los paraísos fiscales nos están empobreciendo a todos

Una nueva filtración masiva de documentos, similar a la que en abril de 2016 alteró el panorama internacional con los denominados Papeles de Panamá, significó el pasado fin de semana un nuevo escándalo, con la divulgación simultánea en varios medios de la investigación periodística bautizada como los Papeles del Paraíso.

La investigación incluye 13,4 millones de documentos procedentes de dos bufetes de abogados dedicados a proveer servicios 'offshore': Appleby, fundada en Bermudas, y Asiaciti Trust, en Singapur. Del primero provienen siete millones de documentos; del segundo, cerca de medio millón.

Los bufetes implicados se dedican a crear complejas estructuras societarias para ocultar el verdadero beneficiario de unos bienes, lograr una mejor optimización fiscal o incluso evadir el pago de impuestos. Lo hacen principalmente a través de sociedades, 'trusts' y fundaciones de interés privado.

Para muchos, esto probablemente no significa nada. Aunque haya quienes piensen que esta situación no los afecta, esto no es así. La nueva filtración masiva reavivó el debate sobre los centros financieros offshore, y su posible relación con la pobreza dentro y entre países. Diversas fuentes consultadas por BBC Mundo coinciden que las enormes cantidades de dinero que se calcula circulan en sistemas financieros secretos están empobreciendo al mundo.

Tax Justice Network, una coalición internacional de investigadores y activistas sobre regulación financiera, explica que "debido a los paraísos fiscales, la desigualdad es significativamente peor de lo que los economistas miden". ¿Qué significa esto? Simple. Al ocultar su riqueza en paraísos fiscales, las personas y empresas eluden el pago de impuestos en los países donde hacen negocios y amasan su dinero, lo que a su vez, priva a los gobiernos locales de los recursos que se necesitan para financiar servicios públicos (como salud o educación) y proyectos de infraestructura (como rutas y hospitales). En teoría, el déficit se termina por convertir en un problema para el ciudadano común.

A consecuencia de lo anterior, "los gobiernos o bien tienen que recortar servicios o bien deben compensar la caída en recaudación aumentando los impuestos en todos los demás ciudadanos", lo que hace que "las personas más pobres pierdan y que la brecha de desigualdad crezca", de acuerdo a Oxfam, una ONG con sede en Reino Unido.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la pérdida anual global por la evasión fiscal asciende a US$240.000 millones. Pero la situación es aún más dramática en los países más pobres, donde sólo la evasión de impuestos corporativos cuesta al menos US$100.000 millones cada año a los países no desarrollados "Esto es dinero suficiente para proporcionar educación a 124 millones de niños y prevenir la muerte de casi 8 millones de madres, bebés y niños al año", afirman desde la Oxfam. Sólo en África se pierden US$14.000 millones anuales en tributos por el uso de paraísos fiscales de parte de los ultrarricos, dinero que cubriría los costos de atención médica para cuatro millones de niños del continente y emplearía suficientes maestros para que cada menor africano asista a la escuela.

La región más desigual del planeta, América Latina, no escapa a esta situación, donde el problema de la evasión fiscal y los paraísos fiscales es particularmente alarmante, según un informe del año pasado del Foro Económico Mundial. Entre 2002 y 2015, las fortunas de los multimillonarios de la región aumentaron 21% por año en promedio. "Gran parte de esta riqueza se mantiene en paraísos fiscales, lo que significa que una parte importante de los beneficios del crecimiento de América Latina está en manos de un pequeño número de personas muy ricas, a expensas de los pobres y la clase media", resalta el informe.

Los impuestos son el medio que garantiza la pervivencia de las políticas sociales de las que se benefician todos los ciudadanos, por lo que la evasión fiscal hace que los pobres sean cada vez más vulnerables y los ricos cada vez más poderosos. @mundiario

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