El órdago comercial de Trump dispara la incertidumbre de las empresas españolas
Cuando Donald Trump amenazó con cortar relaciones comerciales con España por su postura crítica frente a la guerra con Irán, no solo agitó la arena política internacional, sino que encendió todas las alarmas en el mundo empresarial español. Grandes compañías, desde la banca hasta la energía, pasando por la alimentación y la construcción, se pusieron en alerta ante un escenario que mezcla incertidumbre geopolítica con riesgo económico tangible. Aunque estas palabras aún no tienen efectos legales directos, la sombra de la volatilidad estadounidense ya pesa sobre sus decisiones estratégicas y financieras.
El empresariado español se encuentra ante un dilema delicado: respetar la calma diplomática y esperar a que los tratados europeos actúen como cortafuegos, o anticiparse a posibles bloqueos que podrían afectar permisos, autorizaciones y la capacidad de competir en el mercado estadounidense. Este temor es especialmente intenso en sectores que dependen de aprobaciones regulatorias vinculadas directamente a la Casa Blanca.
No es solo un problema de percepción. El Banco Santander, por ejemplo, atraviesa un momento clave en su expansión estadounidense con la compra de Webster Bank por 12.200 millones de dólares. La operación requiere luz verde de dos organismos bajo supervisión federal, vinculados al Departamento del Tesoro y al de Justicia. Cualquier freno, aunque técnico o burocrático, podría obligar al banco a renegociar pagos millonarios, un escenario que ningún directivo desea contemplar. Ana Botín, presidenta de la entidad, lanzó un mensaje conciliador a Bloomberg, apelando a la histórica relación entre ambos países y a la necesidad de mantenerla intacta.
El sector alimentario en alerta máxima
De acuerdo con EL PAÍS, la alarma es más palpable en el sector de alimentación, uno de los más vulnerables a las decisiones arancelarias estadounidenses. España es líder mundial en exportación de aceite de oliva, jamón y vino, y Estados Unidos es su principal destino. En 2024, las ventas de alimentos y bebidas generaron 3.041 millones de euros, pero en 2025 ya se observa un retroceso cercano al 10%. La patronal FIAB advierte que la incertidumbre regulatoria y la presión competitiva podrían frenar aún más estas cifras, como refleja la suspensión de la compra de Pompeian por Dcoop, primera productora mundial de aceite.
Construcción y automóvil: riesgo relativo
En el caso de la construcción, la exposición a Estados Unidos parece bajo control. Firmas como ACS, Ferrovial o Sacyr operan como locales, con cadenas de suministro estadounidenses y dirección nacional, lo que les protege de ataques comerciales directos. La industria automovilística española, en cambio, ya no exporta vehículos a Estados Unidos, aunque sí componentes, que han sufrido un retroceso en ventas debido a aranceles y a la volatilidad del dólar.
La farmacéutica Grifols: un pulso crítico
Grifols, que obtiene más del 50% de sus ventas en Estados Unidos, representa uno de los ejemplos más claros de la vulnerabilidad empresarial española frente a un conflicto diplomático. Con plantas de producción y centros de donación de plasma en EE UU, cualquier interferencia regulatoria podría impactar de manera directa en su cadena de suministro y en la capacidad de servicio a pacientes, aunque la compañía ha reforzado su integración local para minimizar riesgos.
El denominador común entre todos los sectores es la incertidumbre: un terreno donde el mercado y la política se entrelazan, y donde una amenaza retórica puede tener efectos económicos reales. La estrategia de las empresas españolas ha sido, por ahora, la cautela y la diversificación de riesgos. @mundiario

